jueves, 17 de marzo de 2011

El hijo del herrador, literatura de guerrillas

     …La Granja, Aranda de Duero, Covarrubias, Ayllón, Maderuelo, Atapuerca, Sos del rey Católico, Sepúlveda, Gumiel de Izán, Azuqueca de Henares, Buitrago de Lozoya, Iscar, Carrión de los Condes, Madrigal de las Altas Torres, Medina del Campo, Miranda de Ebro… estos son algunos de los pueblos en que durante muchos fines de semana del verano y no pocos en otras épocas del año, hemos montado nuestro puestecillo para vender, a quien lo deseara, la novela “El hijo del herrador”

      Cuántas anécdotas, cuántas vivencias, cuántas horas de carretera, de calor inmenso en las secas tardes de verano, de frío, de tedio, de animadas y enriquecedoras charlas… cuánta gente buena, culta, trabajadora y simpática hemos conocido, cuántos amigos hemos hecho en el camino… muchos de ellos leéis a menudo este blog, otros, compañeros de fatigas, vendedores en los mercados medievales, los encontramos de nuevo en alguna feria medieval, en algún pueblo de esta vieja, exhausta y desmoralizada piel de toro.

      En Azuqueca, con el compañero de al lado, nos divertimos y salimos del invernal frío que nos acechaba parafraseando versos del Tenorio. En Atapuerca… ¡Qué calor pasamos en Atapuerca! Y digo pasamos, digo hemos, porque en todos estos mercados, en todos esos madrugones para montar “el chiringuito” (a veces a más de 500 Km. de casa) me ha acompañado quien es mi compañía, mi lado bueno o como canta Mago de Oz, la otra mitad de mí: Lore, mi princesa del Nilo, mis ojos verdes…  En los mercados nos hemos divertido, nos hemos mojado, nos hemos agotado, nos hemos aburrido, nos hemos muerto de risa, nos hemos asombrado… Aquí la tenéis (lo de la camisa de la selección es porque era el día del crucial España-Chile del mundial):


       En Ayllón el bueno de Víctor nos invitó a cordero, así “by the face”, en Arbancón nos invitaron a Caldereta, en Azuqueca disfrutamos de la hospitalidad de Jose y Gema, en Medina y Cigales, de la de Alejandro y Mariluz (gracias chicos) y Elías un mercader de juguetes artesanos que conocí en Alba de Tormes, nos invitó tiempo después a su propia casa en Tafalla a una deliciosa menestra.

     Aunque más calor que en Atapuerca, pasamos en Talavera de la Reina ¡¡¡¡Qué calor!!! ¡¡45ºC!! ¡¡casi na!! Nadie en la calle y nadie en el mercado. En el otro lado, en el frío Marzo de Aranda hicimos una “capota” para el puestecillo y ¡Hala! A chupar agua… con libros debajo, en Sepúlveda el intenso granizo (en Julio…) nos hizo recoger a toda prisa y salir pitando de allí, otras veces como en Buitrago, el viento hojeaba a lo bestia los libros, volaba tenderetes y si no es por la ayuda de los compis que teníamos al lado, Miguel y Pilar, la lluvia de después nos habría hecho polvo. En Iscar, a la compañera de al lado, el airón la voló, literalmente, el tenderete. Le recogimos y le atamos con cinta americana a un palo de la luz J J

     Otra muy buena fue cuando dos señoras mayores se quedaron mirando los libros del puesto, nos preguntaron el precio. –¡Anda es barato! –Dijo una de ellas. –Hombre, barato es –dijo la otra –pero luego, a ver dónde lo pones… Y otra señora mayor, pero diferente, fue en Carrión de los Condes: Belén, qué habrá sido de ella… Se arrimó al puestecillo y hojeó el libro con curiosidad. Con exquisita educación, me dijo que le encantaba leer y le encantaba la historia, a continuación me sometió a un examen de historia de Castilla del cual salí, afortunadamente, airoso. Eso la convenció de que el libro iba en serio, que estaba bien documentado y se lo llevó. Al día siguiente volvió diciendo que estaba enganchada, e incluso ella, allí, delante de nosotros, se lo vendió a gente que conocía. Lo malo de aquel mercado fue que estaba junto al río y al atardecer y por las noches unos mosquitos asesinos que por allí fincaban, nos pusieron tibios, pero tibios.

     En Aranda apareció el gran Ramón, con su simpatía, con su naturalidad, con su arrollador entusiasmo, un Arandino de Nueva York, un español por el mundo y nos abrió los ojos a este lío del Internet. Ramón es un “tío de pueblo” como él dice, que comunica ánimo, que da sin esperar nada a cambio. -Los que han venido antes que yo – me dijo -me han ayudado, de modo que yo si puedo ayudar en algo lo hago de mil amores.
    No nos conocíamos de nada, era una persona más de las muchas que se acercan a nuestro puestecillo, ahora puedo decir con satisfacción que es mi amigo. Sin él nunca habría comenzado este blog, él me dio la idea, pero sobre todo nos transmitió una… energía… difícil de explicar, como la que me envía el amigo Jesús con sus palabras, con su música desde Sestao. Amigos que hemos hecho gracias a un libro.

     Todo lo anterior y otras cosas más, en fin, son el otro lado de un mercado medieval, el que vosotros que paseáis entre sus puestos no veis. Para nosotros, para mí, cada feria medieval es una particular batalla más, por dar a conocer mi libro en el duro mundo de la literatura, dominado como otros campos de la vida, por los poderosos, una pequeña del humilde caballero contra el poderoso dragón. En cada mercado llevamos a cabo nuestra particular literatura de guerrillas en la que la victoria llega… y llega, en forma de un mail de agradecimiento de parte de algún lector que ha disfrutado de la obra, en forma de una sonrisa, de un apretón de manos cuando al año siguiente, volvemos a un mismo pueblo y se acerca la gente a nuestro quiosquillo a darnos las gracias por haberles hecho disfrutar, a preguntar si hay otra segunda obra… Para todos ellos, para todos vosotros los que nos transmitís tanta felicidad, tanta fuerza, tanto ánimo ¡¡¡muchas gracias!!! Y tened paciencia, el segundo libro está al caer, las guerrillas, los guerrilleros nunca han ganado una guerra (bueno, quizás Vietnam) pero si por algo se  caracterizan es por no rendirse…Nunca.


jueves, 3 de marzo de 2011

Curiosidades de Segovia II

Tras unos días de vacío, volvemos al ataque con un par de cosas curiosas que seguro llamarán vuestra atención. Vamos con la primera de ellas:

La singularidad de los tejados segovianos
Nosotros, estamos acostumbrados a ver nuestros tejados, pero una de las cosas que llama la atención de los visitantes a cualquier pueblo de nuestra provincia, y obviamente a la gran capital, es que “a los tejados les faltan la mitad de las tejas” y no se pueden creer que no tengamos goteras… en los tejados. La realidad, no es que a nuestros tejados les falten, si no, simplemente que al resto de tejados del mundo mundial les sobran J J J.
Si por si acaso no habéis reparado en esto o nunca os lo habéis preguntado, comenzaré por el principio. En primer lugar estamos hablando de tejados de teja árabe. La de siempre la que tenemos todos en mente cuando pensamos en una teja. Nada de pizarra, ni tejas planas, ni las modernas de anclaje. Todos los tejados del mundo (salvo los nuestros) se han construido como veis en el esquema de abajo, con tejas dispuestas en canal para que corra el agua por ellas y otras que se llaman tapa o cobija que cubren a las canales impidiendo que entren en ella el agua, o las aves (que hacen sus nidos y a la larga son también fuente de goteras).
Aquí os dejo también una foto de un tejado para que lo veáis.
Vamos ahora con el tejado segoviano: Entre nuestros antepasados había, como en todos los sitios, gente que pensaba y mucho, que de su necesidad hacían virtud y a alguien se le ocurriría hacer un tejado con la mitad del consumo de tejas. ¿Cómo? Pues en vez de poner juntas las canales, dando la vuelta a la teja cobija y que esta se junte con la canal e impida el paso del agua. Aquí va un dibujo, malísimo por cierto… lo siento lo mío no es el dibujo.
Como veis se pone una teja, “de la parte ancha a la parte estrecha” y la siguiente al revés.  Así, las tejas cierran casi a la perfección. Os digo que casi a la perfección porque cuando estás haciendo un tejado, no todas las tejas son exacta y completamente iguales, no todas vienen bien para hacer la hilada, si hay alguna que no te “casa” bien, la dejas y coges otra, ya te casará después. Cada hilada es de tejas más o menos iguales, de otro modo dejan lo que llamamos cejas o aguavientos, lugares por donde se puede meter el agua o los pájaros. En los tejados bien hechos solo se meten las avispas, muy molestas por cierto cuando hay que subir cada x años a limpiarlos de musgo, verdín y hacer el normal mantenimiento. Aquí os dejo una foto de un tejado segoviano.

Veréis que de vez en cuando sí aparece una hilada de teja doble o cobija. Como os indicaba antes las tejas no son absolutamente iguales y a veces te vas abriendo o cerrando con las hiladas y para ir siempre perpendicular y que el tejado esté bien hecho, hay que meter de vez en cuando una doble.
Las tejas antes se ponían con barro y preferiblemente con barro arcilloso que al endurecerse, se hace impermeable eliminando así por completo la posibilidad de goteras. Ahora se ponen con cemento y onduline y tampoco hay goteras
Pero la peculiaridad de los tejados segovianos no solo es el ahorro de material, si no también, que su forma hace que cuando nieva en invierno las tejas cortan la nieve, favoreciendo que esta se quite antes y elimine el peso que ella supone.
Ahora os voy a explicar porqué las tejas no son todas exactamente iguales. Tejero no solo es un tío con bigote que en su inconsciencia la pudo armar gordísima, ese apellido viene obviamente del gremio que se ganaba la vida haciendo tejas. ¿Por qué las tejas árabes tienen esa forma y no otra? Supongo que estaréis sentados leyendo esto, bien, retiraos un poco de la mesa y miraos el muslo de la pierna, desde la rodilla a la cadera… ¿qué veis? El molde perfecto para una teja ¿verdad? Pues sí. Así se hacían en la edad media las primeras tejas. Los primeros tejeros, que los habría de todo tamaño, las hacían usando sus propios muslos como molde. Luego hicieron moldes de madera y al ser barro, deformarse un poco y después cocer las tejas son casi, casi iguales pero no idénticas.


Segovia vs París
Hoy podemos contemplar la belleza de Segovia gracias a la nobleza y valentía de la ciudad de Medina del Campo y como de bien nacidos es ser agradecidos yo quiero recordar este heroico hecho de nuestros vecinos medineneses, que salvaron nuestra ciudad de la destrucción.
Es conocido que buena parte de Castilla se sublevó contra Carlos I. Segovia fue de las primeras villas en hacerlo. Los imperiales comenzaron el asedio a Segovia y en ayuda de la ciudad rebelde llegó ayuda de otras villas castellanas como Toledo y Madrid. Reforzada la ciudad, los imperiales necesitaban más medios para apoderarse de Segovia por lo que fueron a Medina para coger allí las piezas de artillería con las que doblegar Segovia. Los de Medina conocedores que esas piezas eran para bombardear Segovia se negaron y entonces Antonio de Fonseca, al mando de los imperiales, mandó prender fuego a Medina, por aquellos entonces una de las más poderosas y pujantes ciudades de Castilla.

Os dejo las hermosas palabras que dejaron escritas los segovianos cuando se enteraron de la quema de Medina:

Carta del concejo de Segovia 1520:
Ayer jueves, que se contaron 23 del presente mes de agosto, supimos lo que no quisiéramos saber y hemos oído lo que no quisiéramos oír. Conviene a saber que Antonio de Fonseca, ha quemado toda esa muy leal villa de Medina. También sabemos que no fue otra la ocasión de su quema, si no porque no quiso dar la artillería para destruir a Segovia.
Dios Nuestro Señor nos sea testigo, que si quemaron de esa villa las casas, a nosotros abrasaron las entrañas, y que quisiéremos más perder las vidas que no se pedieran tantas haciendas, pero tened señores por cierto, que pues Medina se perdió por Segovia, o de Segovia no quedará memoria, o Segovia vengará la injuria de Medina
Hemos sido informados que peleasteis contra Fonseca, no como mercaderes, sino como capitanes y desde aquí decimos, y a la ley de cristianos juramos, y por esta escritura prometemos, que todos nosotros por cada uno de vosotros, ponemos las haciendas e aventuraremos las vidas y lo que menos es de todos los vecinos de Medina libremente se aprovechen de los pinares de Segovia, cortando para hacer sus casas de madera y si fuese necesario, nosotros enviaremos más gente al campo, y socorreremos con más dineros, porque gran poquedad sería de Segovia, y no pequeña afrenta a Medina, que no se llegase a cabo esta, tan justa guerra.

La quema de Medina supuso la sublevación total del resto de Castilla contra el emperador Carlos I. El desenlace conocido, derrota de Castilla, pero honor eterno para los comuneros.

Como la historia se repite, otra ciudad muchos años después pudo ser completamente arrasada y no lo fue. Gracias a ello hoy la podemos contemplar en todo su esplendor: París.
A finales de la segunda guerra mundial, con el ejército nazi ya afortunadamente derrotado, el loco de Hitler ordenó el arrasar la ciudad y dejarla reducida a escombros. Dietrich von Choltitz, general alemán al mando en la capital francesa y enamorado de ella, le echó un par y se negó (para fortuna de las siguientes generaciones) a cumplir las órdenes de su “jefe”
A finales del siglo XX, o sea hace unos poquejos años (yo curraba entonces en Francia) se suscitó un gran debate en París al proponer un grupo de personas levantar una estatua al hombre que había salvado París. Decidieron, que salvador o no de la ciudad era al mismo tiempo su ocupante, una humillación que los franceses no olvidan. Finalmente ni siquiera una placa recuerda aquel hecho.

Bueno de momento estas cositas. En unos pocos días subiré más cosas curiosas que estoy preparando.
Saluditos.

sábado, 29 de enero de 2011

Curiosidades de Segovia I

Soy segoviano. Podría haber nacido en otro lugar, pero no, lo hice aquí. Dijo el gran Miguel de Unamuno, que era de Bilbao, que él era dos veces español, una por vasco y otra por español, pues bien, sin querer ni poder llegar a la altura de los talones al bueno de don Miguel, diré yo que yo lo soy tres, una por segoviano, otra por castellano y otra por español… y aun añadiría que otra más por ser de La Granja, pero bueno eso ya es rizar el rizo.
Me he servido de esta hipérbole de chulería, para introduciros en la primera de las curiosidades de hoy:
Una gloriosa y desconocida gesta de nuestros antepasados. La conquista de Madrid por la milicia de Segovia, en cuanto lo leáis comprenderéis todo. Vamos al tajo.
En uno de los miles de estereotipos que surcan nuestra vieja piel de toro, se dice que los madrileños son unos chulos… Nosotros aquí en Segovia, que somos más chulos que un cortapichas, decimos con sencillez, que Madrid es el pueblo más grande de la provincia, ¿Quién es más chulo entonces? Perdámonos en las nieblas del tiempo… Alfonso VI, “el bravo” rey a la sazón de Castilla, de León y de Galicia, ordenó a sus fieles batir una pequeña pero aguerrida ciudad musulmana, Madinat Mayrit. Ante sus sólidas murallas formaban ya todas las huestes del rey, todas las órdenes militares y todas las milicias concejiles de los sus reinos, estaban los víveres, las tiendas, los carros, los cientos de hogueras, todo parecía marchar según Alfonso VI (por cierto el rey del Cid) había dispuesto… sin embargo él no parecía satisfecho y una fuerte voz se elevó por cima de todos los campamentos y hasta los moros de dentro la escucharon  ¡¡¿Pero dónde coj…. s están los de Segoviaaaaa?!!
Entre los “¡espera que m’ avío!” y “¡calla coño que ya voy!” los nuestros, llegaban tarde. Comandados por los capitanes Fernán García de la Torre y Día Sanz de Quesada, los segovianos llegaron al fin, reventáos, “ajigolaos” (como decimos aquí), pero llegaron. Se presentaron sus capitanes ante el rey, y debieron preguntar que “do se aposentaban” Alfonso VI visiblemente contrariado por su tardanza les mostró los campamentos en derredor todos llenitos de gentes de guerra, hasta más allá del Manzanares, y les debió de decir algo parecido a esto:
-¡Ahora les van a dar por c..o a guesas mercedes! Y si quieren aposento, tómenlo en Madrid.
Los dos capitanes se dieron media vuelta e informaron a los nuestros. Allí nadie se lo pensó dos veces. A los gritos de ¡¡¡Cómo que en Madrí!!! ¡¡Redios!! ¡¡Me cagüencinmilputas!! Y ¡¡¡Cacho güebrón pa na!!! Asaltaron llenos de ira los muros moros y al amanecer… la ciudad era nuestra.
Con un par enviaron emisarios al rey, diciendo que ya habían tomado el aposento que su majestad les había ofrecido y que si quería, que viniera, pues había sitio sobrado para él.
Esta es la historia obviamente caricaturizada, de la conquista de Madrid por aquellos bravos y esforzados segovianos en cuya memoria traigo aquí este pasaje de la historia.
…Quizá de aquello les venga la chulería nuestros vecinos de Madrid… es broma. Lo que parece ser que sí es real y que les viene de aquella gesta es el apelativo de “gatos” que se les da a los madrileños, pues de tal modo treparon los muros los conquistadores que diríase que lo hacían como gatos.

El nombre de Segovia.
No me atrevería a decir que es la única, pero Segovia es de las poquitas, capitales de provincia que ha tenido el mismo nombre siempre, a lo largo de miles de años. Aquí tenéis la prueba.

Pero lo mejor es que lo veáis en persona. El original de esta moneda está en el museo arqueológico de Madrid cuya vista recomiendo vivamente

“Las catedrales de Segovia”
En las páginas 14 y 15 de mi libro hay un rudimentario plano de cómo pudo ser la Segovia medieval. Si os fijáis bien, en la página 14 frente al alcázar, hay una tosca catedral románica… Esto de “los dos poderes” juntos, el civil o militar y el eclesiástico, no es algo único de Segovia, se daba con mucha frecuencia en la edad media en buena parte de los burgos cristianos y de las medinas árabes. Hoy, cuando se entra por el patio para visitar el alcázar y se contempla la enorme mole de la torre de Juan II enfrente, es difícil imaginar que el lugar que hoy ocupan los jardines y la estatua de Daoiz y Velarde (con sus preciosos faroles de dragones) estuvo ocupado por una catedral y sin embargo así fue. De hecho, es probable que esa enorme torre fuese construida para compensar y sobrepasar los muros y campanarios de la catedral para en caso de asedio y de que la catedral fuese tomada por el enemigo, seguir contando el alcázar con una ventaja en un posible combate… no se equivocaron.
En la guerra de las Comunidades, que se libró en Castilla contra el emperador Carlos I, los imperiales se atrincheraron en la catedral y los comuneros en el alcázar. Ambos edificios resultaron muy dañados, era 1521 y los cañones y mosquetes eran ya algo habitual en los ejércitos. Tras la derrota de los comuneros, la corona decidió demoler lo que quedaba de la catedral en vez de reconstruirla y alejarla del alcázar… por si acaso.
La nueva catedral se plantó en un lugar donde la iglesia tenía muchos terrenos, la antigua judería. Apenas 30 años antes se había empobrecido la nación con la expulsión de los judíos cuyas casas habían ido a parar en gran parte a la iglesia. Por fortuna la nueva catedral era más pequeña que la gran aljama segoviana y aún hoy podemos pasear por sus callejas, disfrutar, deleitarnos y soñar con cómo pudo ser este barrio judío.
Durante 15 días y 15 noches, nuestros antepasados tiraron de azada para cavar los cimientos de la catedral y luego continuaron entusiastas, como en plena edad media, ayudando con su esfuerzo a la construcción de la que se dice última construida en estilo gótico, en pleno renacimiento.
Un “obrón” técnicamente impresionante para la época, fue el transporte piedra a piedra del claustro completo desde la catedral vieja.
Mencionar aquí también dos curiosidades: una, que la catedral contó con su propio mirador que daba a la plaza para el seguimiento de espectáculos como corridas de toros y autos de fe, y otro, que hasta 1614 su torre era la más alta de las Españas, superando los 100 metros. Fue parcialmente derruida por un rayo. Hoy tiene 88 y la superan las de Sevilla Murcia y Toledo.

Primer “cómic” en que aparece el acueducto
            En sus cantigas a Santa María, Alfonso X “el sabio” narra el milagro que aconteció a la judía Esther (como la que aparece en mi novela)  en merced al cual, una judía que “simpatizaba” por el cristianismo, fue castigada por los hebreos y como no podían probarlo, la acusaron de engañar a su esposo. Su castigo, ser despeñada. Este castigo es muy normal en la edad media en los sitios que como Segovia, cuentan con precipicios. Incluso este castigo está muy bien regulado y descrito en el famoso Fuero de Sepúlveda. Prometo hacer una entrada otro día de las cosas curiosas de este Fuero, ahora sigo con lo otro.
La judía Esther fue despeñada en el paraje rocoso que llamamos La Fuencisla, ella se encomendó a Santa María y mientras caía, una paloma frenó su caída y la ayudó  a posarse tranquilamente en el suelo. A partir de ese día abrazó el cristianismo pasando a llamarse María del Salto.
Aquí os dejo una ilustración que viene en las cantigas de Santa María en la que se ven a los judíos scando de la ciudad a la pobre Esther y al fondo se ve el acueducto:

Y esta otra que también relata una historia muy parecida de un niño que jugando se cae y  la virgen le salva. Como podéis contemplar, sobran las palabras.

 Bueno pues dentro de poco caerán (como el niño este de arriba) más entradas, otra de cosas curiosas de Segovia, la prometida sobre el Fuero de Sepúlveda, desde luego otra que me ha pedido Donceldedrada y que en su día será revelada... y otras más que iré preparando, hasta entonces... sed buen@s

jueves, 20 de enero de 2011

Curiosidades medievales II

…Hay que ver lo curiosos que somos ¿eh?, como dijo Trillo, manda huevos. Bueno a ver dónde estábamos. Sí Los apellidos, lo habíamos dejado en los apellidos. Pues una cortita, esta imagino que la sabe todo el mundo, pero sirva para saber no solo cómo se apellidaban nuestros antepasados, sino para seguir la pista a cómo se llamaban. Sabréis que el “–ez” o “–iz” que llevan los apellidos en castellano quiere decir “hijo de”. Hay quien dice que esa partícula viene del vasco, otros que del latín, e incluso hay quien sostiene que viene del godo. Yo como no lo sé, ni quito ni pongo rey, solo lo expongo. Así Ruiz, es el hijo de Ruy, Rodríguez es el hijo de Rodrigo, Pérez es el hijo de Pero (que no Pedro), López el hijo de Lope, Núñez de Nuño, Álvarez de Alvar, Laínez de Laín, Méndez de Mendo.
En otros idiomas pasa lo mismo, en portugués, muchos apellidos acaban igual pero con  “-es”, como Juan Valdés, el del café. En escocés lo hacen con el “Mac” como la famosa cadena de “comida” basura MacDonals. Los irlandeses lo hacen con “ O’ ”, como Scarlett O’Hara En inglés es más evidente, pues en ese idioma, “son” si que quiere decir hijo. Así Jackson sería el hijo de Jack, excepto si es Jack el destripador que ese es un hijo de… la Gran Bretaña.
Por si no lo sabíais os diré que cuando nos referimos al nombre de pila de alguien, nos referimos al nombre que el cura y sus padres le dieron en la pila bautismal.

Y como andamos hablando de palabras que tienen origen en el pasado, vamos con algunos orígenes de algunas palabras que os resultarán harto curiosos. Como también sabéis muchas palabras de nuestro idioma vienen del árabe, cosa bastante normal pues si echáis cuentas desde 711 hasta 1492 estuvieron aquí 781 años. Por comparar un poco os diré que la presencia española en América comenzó en el mismo 1492 y terminó con la dolorosa pérdida de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la Isla de Guam de un solo golpe en el infausto 1898, 406 años… pero esto es otra historia. A lo que iba: Baraja por ejemplo, viene del árabe baraka que quiere decir fortuna. ¿Qué otra cosa te entregan cuando te pasan cuatro cartas en el mus, cinquillo o julepe (que por cierto también viene del árabe y significa jarabe y desorden)?
Ya que estamos en fortuna y juegos, otra: Azar. Viene del árabe al-Zahr que significa, como supondréis, flor. ¿Y qué demonios tiene que ver una flor con todo esto? Pues por que ellos, los árabes con los dados que jugaban, en la cara del dado que solo lleva un punto, pintaban una flor. De ahí viene.
Otra más terrible: macabro, macabra, viene del árabe makbara que significa…. ¡TACHAÁN!.... significa cementerio. Tiene su cosa ¿verdad?
Jinete: viene del árabe zanatí . Los zanatíes pertenecían a una tribu beréber que vivía en el Atlas, que se llamaba  Zanata y que eran famosos por criar los mejores caballos y ser unos auténticos maestros de la equitación
Marrano: Del árabe muharran, que viene a ser algo así como maldito, excomulgado, anatema. Tras las conversiones forzosas de la inquisición a los judíos conversos se les llamaba marranos.
¡¡Y ahora que digo inquisición!! A la mayoría del mundo mundial, la inquisición le traerá a la mente espantosas imágenes de malvados españoles torturando inocentes, es más me atrevo a decir que en el 90% de los casos a la inquisición le ponemos el apellido de “española” ¿Me equivoco? Pues bien como todo el mundo sabe, o debería de saber, la inquisición nació en… se hacen apuestas… ¿Castilla? ¿Aragón? ¿León? ¿Navarra?... la realidad es que la inquisición con su barbarie, con su INTOLERANCIA nació en… Francia.
Sí, en Francia y no en España. A nuestro país llegó más de dos siglos después de que decenas de miles de “herejes” del país vecino, albigenses mayormente fueran masacrados por los cruzados. Sí cruzados. Las cruzadas no solo se libraron en Tierra Santa.

Esto de reos me lleva a explicaros el curioso origen de la frase “estar a la cuarta pregunta” Cuando en la “España de las 3 culturas” (otro día hablaremos de esta mentira, verdad en parte) y de los cinco reinos la justicia atrapaba a alguien, le hacían sistemáticamente cuatro preguntas, la primera, obviamente nombre y edad. La segunda, patria y profesión, la tercera, religión y estado. La cuarta: rentas. Al igual que pasa ahora, pocos ricos iban a la cárcel de modo que todos los que daban con sus huesos en aquellas pútridas cárceles, podían responder a todo menos a la cuarta pregunta. De ahí salió el dicho popular.
Otro dicho popular muy gracioso que me explicó un día su origen mi abuelo: “¿Qué tienen que ver los cojones con comer trigo?”  ¿Os suena? Al parecer había un caballero que volvía a su casa tras una batalla. Cabalgaba en un poderoso semental y como hacía tanto calor decidió descansar un poco. Se tumbó bajo un árbol y dejó suelto a su caballo para que comiese. Este se metió en un trigal y se puso a comer. Llegó entonces el dueño del trigal y le dijo al caballero que se llevase a su caballo, que le estaba destrozando todo el trigal. El caballero le llamó y el caballo ni caso, le volvió a llamar y el animal a lo suyo. Entre tanto el dueño del trigal estaba ya frenético y el caballero le pidió disculpas por el comportamiento de su montura. –Perdónele usted, es que está entero (sin castrar) y no obedece. A lo cual el enfurecido campesino respondió con la susodicha frase: ¡¡¡Y qué tienen que ver los cojones para comer trigo!!

La última por hoy: Todos hemos brindado alguna vez, pero ¿de donde viene esa costumbre? Parece ser que es una muestra de confianza de los anfitriones a sus huéspedes, me explico. Estaba “mal visto” llegar y matar a un rival para apoderarte de sus tierras, de sus ganados, de sus bienes y sus negocios, de modo que se le invitaba a un cenorrio, se le suministraba un poquito de veneno y el otro se iba a su casa tan contento donde palmaba. Limpio. Sin sangre de por medio. Así, para “limar asperezas” cuando el conde de tal invitaba al marqués de cual, vertía en la copa del otro vino de su propia copa, para demostrar que no estaba envenenada y lo hacía, lógicamente por su salud. De ahí la cosa quedó en simplemente un tocar las cosas y un “salud”
Venga y ya enlazo esta con otra que me viene a huevo: De un modo parecido, cuando dos caballeros se encontraban en un camino, en una ciudad, en un torneo, se levantaban los yelmos como señal de cortesía hacia el otro. Esto ha quedado en el saludo que aún hoy, se hacen los militares.

Y hasta aquí hoy, que me lío, me lío y hay que dejar un poquejo para otro día.
Sed buen@s


miércoles, 12 de enero de 2011

Curiosidades medievales I

              …Uno, dos. Uno, dos… probando, probando… ¿Estáis ahí? Bueno, por si caso y como yo sí que estoy, aquí vengo de nuevo con otra “historia” y nunca mejor dicho. Me apetece contaros algunas curiosidades, de esas que luego soltamos de vez en cuando y quien la escucha te mira y dice: …joder…lo que sabe este tío…
No es, en ningún caso, para hacerse el listillo, son solo cosas curiosas, que mola saber, de modo que vamos allá.

            Supongo que no tenéis una escalera de caracol a mano… en ese caso la próxima vez que vayáis por una en algún castillo, iglesia, torreón o similar, comprobad que SIEMPRE, tendréis la pared a la derecha al subir y el eje alrededor del que gira a la izquierda. De igual modo, al bajar la pared queda a la izquierda… ¿por qué? Nuestros ancestros serían cualquier cosa, pero no torpes. Una escalera de caracol es uno de los últimos reductos defensivos, si había que verse combatiendo en el… malo, malo. De modo que dieron la última ventaja al defensor y la última traba al atacante. Si atacas y subes con tus armas en la derecha, la pared no va a dejarte maniobrar bien, no tienes radio de acción para golpear, la pared te lo impide. Sin embargo, si eres el desesperado defensor que se aferra unos instantes más a la vida, tienes toda la movilidad para golpear con tu espada hacia abajo. Simple y efectivo ¿verdad?

            Y ya que en ataques andamos ¿En qué peli que asedian un castillo no echan aceite hirviendo a los sufridos atacantes? Supongo que vosotros vais al mercado y compráis aceite, de oliva claro. Está caro ¿verdad? Y eso que se obtiene con métodos modernos que tratan masivamente cantidades impensables para un hombre medieval. Ahora volved al medievo, el aceite no es un producto de lujo ¡¡¡es de lujísimo!!!  Primero hay que obtenerlo, luego transportarlo en escasas cantidades desde el sur (no se produce en otro sitio) y venderlo a precio de oro… sacad vuestras propias conclusiones. Sin duda les echarían (a parte de todas las inmundicias de la villa) agua hirviendo, más abundante y barata.

            Vamos ahora con otra coseja. Qué guapas están las novias con su traje y su ramo de flores. Ahora las bodas son en cualquier época del año… antes la mejor época sin duda era primavera y verano. Mayormente por cuestión de higiene. Pongamos que eres un castellano de la edad media que se va a casar con una castellana, bien guapa y hermosa ella. ¿Cuál fue el último baño que tomaron? En primer lugar la iglesia (y por ende la sociedad) veía en el baño algo pecaminoso, paradójicamente sucio, eso de tocarse uno todo el cuerpo desnudo… En segundo lugar, a ver quien tiene… lo que hay que tener para bañarse en un Segovia, en un Burgos, en un Ávila y luego irse a casa tan tranquilo sin coger una pulmonía que flipas… y me diréis ¡pues en la tele sale gente bañándose en San Sebastián, Gijón o Santander en pleno invierno! Y yo os respondo… ¿son muchos? Son casos muy, muy contados, de gente sana y muy bien alimentada. No era lo común en la edad media. Y bañarse en casa… lo más parecido que había a la calefacción era un cacho chimenea de cuidado, solo a su lado hacía calor y lo de las pelis de grandes cubas con aguas humeantes… quizá en la casa de algún rico riquísimo.
Pero sigo, no había colonias, ni servicios, ni papel higiénico. Es más, el papel que los moros hacían en Játiva era un lujo asiático… para escribir en él. Si vieran ahora el uso que damos a un tipo de papel… en fin. Tampoco había gayumbos, ni braguitas, y menos aún tirachinas…digo… tangas.
Tampoco nada parecido a cambiarse de ropa cada día. Era gente que trabajaba mucho en trabajos muy físicos y sudaban mucho.

            Os será fácil adivinar cómo podían oler y ahora os pregunto ¿Os molaría una noche de bodas, la primera noche de amor de vuestras vidas, con un mozo o moza con tales efluvios?
            Adivino vuestra respuesta. Por ello la gente escogía el buen tiempo para casarse, para bañarse bien y quitarse de encima toda la mugre, todas las cascarrias y las costras detrás de las orejas y si la novia iba con un ramo de flores que encima olían divino… eso era una explosión para los sentidos.
De ahí viene la costumbre de que las novias lleven un ramo de flores, que es lo que os contaba al principio, que me enrollo como una persiana.
            Deciros que más abajo, más al sur, en el lado de Mahoma, esto no era así. Los musulmanes disfrutaban de una cultura del agua y la limpieza que los cristianos desconocían. Si alguna vez pasáis por Córdoba os invito fervientemente a que vayáis a los baños árabes el hammam a daros un bañito y relajaros.
           
            Os cuento un par de cosas más de los apellidos. El apellido Rey o Reina, no es por algún hijo suelto de una noche loca de amor de alguno de nuestros antiguos monarcas, que haberlas hubo, parece que proviene de una antigua costumbre de los peregrinos que iban a Santiago. Debido a los peligros del camino solían ir en grupo y cuando llegaban al monte del Gozo, desde el cual se vislumbra Santiago por primera vez, salían corriendo cuesta arriba y el primero que lo veía era el rey o la reina y así eran llamados por el resto del grupo, de modo que algunos al llegar a la ciudad santa decían yo soy fulano Rey, o menganita Reina (fulana queda un  poco feo) y con ese nombre se quedaban.
            El apellido Blanco, como el de nuestro insigne y mal llamado “iletrado” ministro (pues el bachiller sí debe tenerlo). Parece ser que tiene su origen en el de los niños que eran abandonados en monasterios y otras casas de caridad y que al no tener nombre ni apellido, cuando salían de allí eran apellidados Blanco.

            Bueno pues voy a ver si ceno un poquito. Una ventaja más que tenemos sobre nuestros sufridos antepasados medievales…

martes, 4 de enero de 2011

La verdad que la ficción esconde

…Anno de Nuestro Sennor de mil y doçientos y onze…
¡¡Feliz año!! Ya queda uno menos para el 800 aniversario de la batalla de las Navas de Tolosa… Dicho esto:

¿A quien no le gustaría vivir una gran aventura junto a sus amigos y junto a la gente que quiere? ¿Quién no ha soñado desde pequeño con lances sin fin, en los que los “protas” son uno mismo y sus amigos y de los que por supuesto, siempre se sale airoso? A ver ¿Alguien por ahí que no lo haya soñado?... que levante la mano el que no.
Bien… el escribir da esas pequeñas ventajas, nada que ver con poner tu nombre al hipersupermegahéroe del videojuego de turno, no, no nada de eso. Cuando escribes, la historia la decides tú… al menos al principio, pues luego es curioso cómo los personajes van teniendo, cómo lo diría, su propia vida. Es curioso que lo que tú planeas va tomando un camino inesperado, el cual uno como conductor de la historia, debe seguir… En fin a lo que iba:
¿Quién hay detrás de los nombres de mi novela? Muchos de los nombres son reales, de gente que en realidad existió, Don Rodrigo Ximénez de Rada, todos los reyes que salen, la reina Leonor y sus hijos… pero hay otros personajes a los que hay que poner nombre y yo, a muchos de ellos les he puesto el de mis familiares y amigos. Es una simple cuestión de gratitud y agradecimiento, de honor si queréis. Se suele decir que uno elige a sus amigos… yo pienso que es más bien al revés, de modo que aquí vienen alguno de los nombres de “el hijo del herrador”, nombres de verdad, para personajes de ficción.
-Diego: Me encanta este nombre, lo he oído toda mi vida, a veces lo he gritado, a veces susurrado… de hecho, uno de mis hermanos se llama Diego.
-Julián, padre de Diego: como Juli, el gran Juli, el hermano mayor que nunca he tenido.
-Fernando, hermano de Diego: Como uno de mis abuelos, como mi tío y como mi primo. Con tanto Fernando en la familia, un Fernando tenía que haber en la novela fijo.  
-Oskar, el vidriero alemán: Mi otro hermano, gemelo de Diego, se llama así… pero con “c”
-Esther, médica hebrea: Esther, mi amiga Esther, gracias a ella comencé a escribir el libro y de algún modo que está escrito en las estrellas, gracias a ella conocí a quien hoy comparte, ilumina y da sentido a mi vida.
-Garcés Álvarez de Gustín, el caballero templario que salva la vida a Diego: Este caballero, lleva los apellidos de mi amigo Dioni, quien como él es un caballero y con quien he compartido derrotas y victorias… ahora al fin, solo las victorias campean en nuestras banderas.
-Don Alfredo, caballero que salva a Diego en las Navas de Tolosa: Al igual que la espada de don Alfredo, que está justo ahí en el momento exacto, mi amigo Fredy, ha estado, está y no dudo que estará.
-García Aguado, alférez de la villa de Segovia: García y Aguado son los apellidos de mi amigo Joaquín, alias “Muñe”. El ficticio es igual que el de carne (recuperada tras volver de Inglaterra) y hueso, templado, inteligente, capaz de dar la solución que a nadie se le ocurre.
Doña Constanza, aya de la reina Leonor: Mi abuelita, se llamaba y desde luego se sigue llamando Constanza. Cada día me mira desde el cielo, cuida de mí y allana mi camino.

Por fortuna, tengo otros amigos, cuyos nombres “no me cuadraban bien” en una novela medieval, pero que ahí están con sus personalidades. Me han ayudado sin saberlo, pues en ellos me he inspirado para crear la de otros personajes, creo que se lo debo: Eledi, Alejandro, José Manuel, Zana… Parte de lo que soy lo han forjado ellos, y también gracias a ellos, el hijo del herrador existe…

Sed buenos, seguro que os traerán muchas cosas los Reyes… Magos



viernes, 24 de diciembre de 2010

Una Navidad medieval

Estoy en mi casa, en La Granja, ayer nevó. Miro por el balcón y está precioso. Los tejados, los árboles, las montañas, están nevados y aunque el sol intenta salir para contribuir con su luz al hermoso paisaje, fuera hace frío, unos 2 o 3 grados bajo cero. Gracias a la calefacción en casita estamos calentitos a unos 21 grados y arrebujaditos en el sofá con la manta… mmm, se está mucho mejor.
Hoy es Nochebuena y rebuscando información para mi siguiente novela entre una pila de gruesos libros, no puedo evitar el pensar en cómo sería una Navidad de hace digamos 800 años…

… cierro los ojos y aspiro hondo, cuando los vuelvo a abrir, estoy en Sestao, en Barcelona, en Córdoba, en Aranda de Duero, en Madrid, en Valladolid, en Burgos… estoy en Covarrubias, en Castellón, en Sos del Rey católico, en Ayllón, en Bilbao, en Lérida, en Carrión de los Condes, en Málaga, en tantos y tantos lugares de los que me llega vuestro cariño y por supuesto, estoy en Segovia… Ayer también nevó y en la calle también hace frío, mucho frío. Voy caminando hacia mi casa, el suelo esta embarrado como siempre que llueve o nieva, huele a humo por toda la villa, es un olor agradable el de la madera quemada, de solo olerlo ya casi uno entra en calor, pero solo casi. Gracias a un buen puñado de sal que mi mujer atesoraba para el día de hoy, he podido adquirir un conejo y una hogaza de pan de centeno, no nos llegaba para el de trigo. Ella cocina muy bien y lo va a guisar con avena, cebolla y zanahorias. Va a ser todo un festín como el que hace un año que no tomamos.
Me paro a hablar con un amigo muy querido para mí en el soportal de una iglesia en el que muchos menesterosos, mendigos, lisiados de las guerras por Castilla y sus familias, piden limosna por el amor de Dios. Ellos son menos afortunados que nosotros y pasarán la noche en el frío interior de la iglesia pues carecen de hogar. Están cubiertos de harapos, de pelos enmarañados, piojos y pulgas, de heridas, de suciedad, de dolores indecibles para los cuales no existe cura ni alivio, salvo que se sea un rico magnate. Un niño con la carita triste, tiznada y con moquillos hasta los labios, tira de mi jubón, me señala a su padre que tirita de frío, y me dice que su madre ya murió. Le he dado casi media hogaza de pan, nosotros ya nos apañaremos.
Me despido de mi amigo y vuelvo al barro de la rúa, hay que tener cuidado donde se pisa pues hay quien no tiene corral tras la casa y arroja… desagradables restos a la calle. Tengo los pies húmedos y helados, llevo cinco años con las mismas botas, son de buen cuero y las doy manteca a menudo, pero tienen un agujerillo por donde se me mete el agua, a ver si hay trabajo en el campo este año o alguna razia contra los moros tras la primavera y consigo ahorrar algún dinero, he oído que el rey nuestro señor Alfonso VIII quiere romper las treguas con los moros, ya veremos.
Ya casi llego a mi casa, mi vecino es muy pudiente, tiene buena casa de dos plantas y de piedra con muchas ventanas y dos chimeneas, paso junto a su hija que cuida de los cuatro cerdos que poseen, un tesoro de 16 patas.
Abro la puerta de mi casa. Mis hijos, mis padres y mi mujer están hablando junto al fuego del hogar, trabajé muy duro para tener llena la leñera y ahora ese trabajo da sus frutos. Las mujeres cosen o preparan la comida, con recios mantos de invierno, es lo que tiene el fuego que calienta la cara mientras las espaldas se hielan. Da gusto estar en casa, huele a comida, a la madera de las vigas, a la paja de los techos, el suelo de tierra es sólido en vez del maldito barro de fuera. Mi padre está tallando con su cuchillo un hombrecillo en madera para mi hijo, el niño le observa con devoción. Miro a mi padre y le admiro al hacerlo, ¡qué difícil tuvo que ser la vida para él! Y qué mayor está, tendrá cerca de 45 años, doy gracias a Dios por volver a pasar una Navidad junto a él y junto a toda la familia.
Mi mujer ya ha cerrado las 2 ventanas de la casa pues entra un frío horrible y la única luz es la de la lumbre. Esta noche arrimaremos la mesa al fuego, nos abrigaremos bien y comeremos como reyes, luego cantaremos y los abuelos contarán historias de su niñez, de las batallas contra los moros, contra los otros concejos, contra los nobles contra todo el que ose convertir Segovia en una villa de siervos. Luego, ya muy tarde iremos todos a misa del Gallo, esperemos que no pase como el año pasado que un idiota echó una calda demasiado fuerte a la chimenea y por poco arde toda la villa, ¡Menuda noche de Navidad! Corriendo entre la nieve acarreando agua de los aljibes… en fin, esperemos que no.
Miro a todos juntos junto al fuego y de nuevo doy gracias a Dios nuestro señor por la salud y vida que nos ha dado, somos afortunados y agraciados por Él. Cierro los ojos…

…Cuando los vuelvo a abrir veo las luces de colores que brillan intermitente en el Belén de nuestra casa, qué calorcito hace y qué bien se está, miro a mi mujer y me sonríe ¡Qué afortunado y agraciado de Dios soy por tenerla, por la familia que me ha dado y por la vida que tengo… y es Nochebuena. No puedo evitar el pensar que en medio de esta feroz crisis que arrodilla a España, en algún lugar alguien estará pasando una Navidad medieval, no puedo evitar pensar que fuera de las fronteras de nuestro país mucha gente también. Pido a Dios que les ayude y que nos ayude a nosotros para que podamos ayudarles.

¡¡¡CON TODO MI CARIÑO OS DESEO UNA MUY, MUY FELIZ NAVIDAD JUNTO A LOS QUE AMÁIS!!! Pero no la Navidad consumista que nos venden los supermercados y ese anuncio de Cocacola viviente que llaman “papanuel” sino una Navidad con lo que esa palabra conlleva, nacimiento, nueva vida, ilusión, esperanza, ánimo, suerte, lucha y esfuerzo. Entre todos, excepto los políticos que nos esquilman, saldremos de esta.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

EL ORGULLO DE CASTILLA EN EL CORAZÓN DE FRANCIA


En el último capítulo de la novela Diego viaja a París junto con su señor Don Rodrigo Ximénez de Rada a pedir ayuda militar para la cruzada. Allí se entrevistan con Blanca de Castilla, hija de Alfonso VIII y futura madre Luis IX de Francia “San Luis”. Este rey, tan conocido por nosotros los habitantes de La Granja desde que somos pequeños, por ser patrón de nuestro pueblo, participó en la séptima y octava cruzadas siendo ambas un verdadero desastre para los cruzados, hasta el punto de morir el propio rey de en la 2ª de ellas cuando asediaban la ciudad de Túnez.
¿Y a qué viene este rollo? Si alguna vez tenéis la suerte de poder visitar París, quizá no os enseñen una de las JOYAS, que la ciudad custodia, está muy cerquita de la catedral de Notre Dame y no es otra que la Sainte Chapelle. ¡¡Una verdadera maravilla!! que muy pocas veces se enseña en los típicos ”tours” ¡¡Por favor no os la perdáis!! Vuestros ojos, vuestra respiración, vuestra propia alma jamás os lo perdonaría. Fue mandada construir por San Luis para albergar en ella las santas reliquias de la pasión de Cristo… imaginad por un momento que sois el rey de Francia en la edad media, que tenéis mogollón de pelas para gastar, los mejores constructores y artesanos a vuestro servicio y que ordenáis la construcción de un templo para guardar en él lo más sagrado de toda la cristiandad… ¿Cómo lo haríais? ¿Qué meteríais en su construción?... pues así es esta iglesia… i-ni-gua-la-ble.
Y qué sorpresa se lleva el moderno viajero español, y si es castellano (y se siente castellano más aún), cuando en la planta baja de tamaña obra se encuentra con columnas y columnas y techos y techos pintados de rojo con decenas y decenas de nuestro viejo pendón amarillo… sí… allí, en medio de París, uno se llena de emoción al contemplar las armas de Castilla mandadas pintar por el hijo de Blanca de Castilla, nieto de Alfonso VIII  vencedor en las Navas de Tolosa… pero hay más…
A unos noventa kilómetros de París se encuentra Chartres. Decir Chartres es decir CATEDRAL así con mayúsculas todo.
Os recomiendo encarecidamente su visita… os sentiréis pequeños de nuevo, os sentiréis emocionados de nuevo, os sentiréis impresionados… de nuevo… y de nuevo, Castilla se colará tímidamente, modestamente, en un huequín de este sueño medieval, concretamente en el gran rosetón norte aparecen las armas de Castilla pues este rosetón fue donado por Blanca de Castilla cuando era regente de Francia. Esos castillos cobre fondo rojo, esos pendones de Castilla son los que aparecen en la parte superior de la carátula del libro.
Y ya que estoy en la carátula dejadme que os cuente que también la parte de abajo, la de los 3 herradores herrando un caballo se encuentran en una vidriera de esta mágica catedral



La vidriera se llama “la Pasión tipológica” es enorme y fue donada por los herreros de Chartres, por eso aparecen ellos en la vidriera. Aquí os dejo un enlace por si queréis verla entera.


Cuando paseaba una tarde por esta catedral supe al instante cómo y cual iba a ser la carátula del libro, pienso que si Diego hubiera existido le habría gustado que fuese así.



martes, 14 de diciembre de 2010

¿Por qué hay un juego de la oca en la página 292 del hijo del herrador?

             Es un juego de la oca muy bonito que hicimos pacientemente, dibujo a dibujo, mi amigo Muñe y yo. En él, la casilla 1 es Segovia, la última Compostela (aunque cometimos un fallo al numerarla con un 63) En nuestro tablero, se ve Diego y Albán, a Diego trabajando en la catedral de León, a la familia de vidrieros que asesinan unos asaltantes, a estos asaltantes ahorcados en Órbigo, se ve a Diego convaleciente tras haber sido atacado por los bandidos, un muñeco de nieve “medieval” representando la enorme tormenta de nieve que casi les cuesta la vida a Diego y Albán, se ve el monte Cebrero y al fin el monte del Gozo con Santiago al fondo… ¿Por qué hicimos este tablero para representar el camino en él?

El Camino de Santiago, es una ruta milenaria, aunque no nació en la Edad Media. Sin embargo con el descubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago, gentes de toda Europa comenzaron entonces a peregrinar hacia Compostela con fines diversos, como penitencia por sus pecados, como promesas hechas al Apóstol a cambio de que este les concediera algún bien, había incluso “peregrinos profesionales” que se dedicaban a realizar el camino por encargo de alguien que se lo pudiese pagar, claro.
En aquella época había muy pocos caminos o viejas calzadas romanas, en mal estado y solo eran transitables con buen tiempo pues los peregrinos iban generalmente a pie. Aquellas valerosas personas que dejaban sus hogares, analfabetos, con sus pocos bienes en un atillo, provenientes de todos los reinos del orbe cristiano y movidos solo por su fe se enfrentaban a todo tipo de peligros y situaciones de lo más dispares. El camino que actualmente hacemos con absoluta seguridad, era entonces tan peligroso que los peregrinos hacían testamento antes de partir de sus hogares por si no volvían jamás, cosa que bastante a menudo ocurría. Para protegerlos, órdenes militares como los templarios “patrullaban” el camino para intentar “limpiarlo” de asaltantes los cuales solo tenían que esperar a que pasase un peregrino para robarle.
Vivir en la edad media era INFINITAMENTE difícil, nada que ver con lo que nos muestran las pelis. Vivir en la edad media era una aventura en sí misma, ahora tenemos hambre abrimos el frigo y comemos, no tenemos que preocuparnos de qué vamos a comer mañana, es obvio que vamos a comer mañana, en esa época no lo era, el hambre era algo tan común como el día y la noche. Ahora si tenemos frío en invierno ponemos la calefacción, damos la luz por la noche, si nos ponemos malos vamos al médico, las condiciones en que nuestros antepasados vivían eran enormemente duras, muy muy pocos sabían leer o escribir, y por tanto para ellos eran muy importantes los símbolos que veían e interpretaban como nosotros podemos hacer ahora por ejemplo con la @ o las señales de tráfico o la cruz de una farmacia, con un semáforo o ¡los “emoticons J L”!


Y ahora que sabemos esto vamos al juego de la oca. El juego de la oca atesora en su aparente inocencia infantil todo un compendio de simbolismo, numerología,  símbolos de los constructores de catedrales y Kábala… es un juego básicamente simbólico pues los símbolos eran lo que la gente de la edad media recordemos, sin saber leer ni escribir, mejor entendían. Como más  ejemplos de esto tenemos las iglesias y catedrales donde talladas en piedra están las historias de la Biblia para que aquellas gentes las pudieran conocer y entender, o las numerosas y famosas “marcas de cantero” una seña particular que cada cantero hacía en una piedra para que luego pudiera cobrarla.
En mi opinión personal, el juego de la oca es una especie de guía del camino en el que se pone en conocimiento de aquellas gentes los peligros a los que se podía exponer el peregrino. Pero voy con los símbolos del juego de la oca.
En el juego de la oca hay 63 casillas más una final, en la según las reglas hemos de entrar con el nº justo para ganar, con esa casilla final, siempre sin numerar, hacen un total de 64 casillas. El camino de Santiago desde Saint- Jean pied de port hasta Compostela podía hacerse en 32 días, con lo que la ida y la vuelta hacen 64 días, 64 casillas… añadiré aquí que curiosamente, las mismas casillas que tiene un tablero de ajedrez. De todas esas casillas, las de las ocas son siempre fijas y siempre en el mismo número, los dados siempre están en los mismos números, así como los puentes, la muerte, el laberinto, la posada, la cárcel y el pozo. Vamos con los símbolos que se repiten en cualquier tablero:

-La espiral del tablero es un símbolo ancestral del ser humano ya representado por los hombres primitivos y por los celtas que habitaban en buena parte de España. Es un símbolo solar. Aquí en Segovia hay la tradición de ir a una la romería de Juarrillos que se celebra la madrugada de la noche de San Juan, decimos los segovianos que esa madrugada se ve al sol salir dando vueltas… no, no es efecto de los carajillos y demás bebidas espirituosas, es un efecto óptico que hace que tras mirar mucho tiempo al sol, la luminosidad de este provoque “la visión” de que sale en espiral, dando vueltas. Lo podéis comprobar cualquier día al amanecer mirando fijamente al sol

-Las ocas: De oca a oca ¿Por qué ocas?  Los antiguos las consideraban animales perfectos pues podían moverse en tres de los 4 elementos, tierra, agua y aire… aunque ¿Quién dice que no atravesaban el cuarto, el fuego al final de su vida para servir de alimento?  J esto es broma…
A lo largo del Camino de Santiago y en todas las regiones que atraviesa nos topamos con lugares cuyos nombres son “casualmente” oca u algo parecido, como por ejemplo: ríos Oca, Oza u Oça, Oja, montes de Oca, valles de Oca, los montes de Oca, Nanclares de la Oca, Villafranca de montes de Oca; valles y ríos de Anso y Ansón, la sierra de Ancares o Ançares; la población de El Ganso…

Los puentes: “De puente a puente y tiro por que me lleva la corriente”.
En una época sin carreteras y muy pocos caminos, encontrar un río era un enorme obstáculo para el peregrino. Encontrar un puente (caer en un puente) te podía hacer avanzar muchas jornadas… o retroceder pues aunque los peregrinos estaban exentos de pagar pontazgo (una especie de “peaje” que hacían pagar por usarlo los propietarios, del puente: monasterios, señores feudales, las propias villas…) los pontazgueros sin escrúpulos podían hacer que si no pagabas no pasaras y si no tenías dinero, había que trabajar para conseguirlo y por tanto perder jornadas.

Los dados: “De dado a dado y tiro por que me ha tocado” Es la fortuna obviamente, el azar, la “baraka” que llamaban los árabes (de ahí viene nuestra palabra baraja) totalmente necesaria para acometer cualquier empresa.

La posada: Quien cae en la posada pierde un turno, pierde tiempo ¿Por qué? De nuevo el vil metal… En aquella época la mayor parte de la gente viajaba con el buen tiempo, hacerlo en invierno, con las alimañas hambrientas acechando o con los ya de por sí peligrosos caminos embarrados era algo de locos. Por ello, desde la primavera los caminos se llenaban de peregrinos, clientela fácil. Las escasas posadas se llenaban hasta los topes (quizá mejor dicho hasta las cuadras) y al haber mucha demanda los posaderos subían los precios. Por otra parte el descanso si es mucho, es malo, es un retraso para llegar a Santiago.

El pozo: Quien cae en el pozo no puede salir hasta que alguien más caiga en él. Por lo que según se mire (si estás dentro o fuera) es una suerte o una terrible desventaja. Encontrar agua en aquellos caminos no era tan sencillo como pasear por el campo encontrar un río y beber, en las etapas de Castilla por ejemplo había (y todavía hoy es así) kilómetros y kilómetros sin un solo curso de agua. Encontrar un pozo para beber o un manantial era una bendición, pues a menudo el agua era lo único que caía en los estómagos de aquella gente pobre… pero y si el agua no era potable… aquí la suerte cambia y el desdichado que bebía aguas malas se ponía gravemente enfermo, debiendo ser ayudado por otros para no morir.

La cárcel: En aquellos duros tiempos, muchos peregrinos debían recurrir a la picaresca para sobrevivir. La cárcel del juego es una advertencia de que si cometían delitos podían acabar en una mazmorra… ¡medieval!… nada que ver con las actuales cárceles. Pensemos que, como dice Ken Follet, cualquier preso de hoy, excepto por carecer de libertad, vive con mayor confort que cualquier rey de aquella época.

El laberinto: Hoy hay flechitas amarillas indicando el camino hacia Compostela, se encuentran por todos lados, también hay carteles y sino… pues preguntas. Hace mil años obviamente nada de esto existía y no todo el mundo hablaba tu idioma. Cualquiera que quisiera peregrinar tenía que saber que además de la dureza y peligros del camino había de enfrentarse a un verdadero laberinto, aquella gente se perdería sin duda muchas veces hasta llegar a la vereda buena. Por eso quien cae en el laberinto retrocede. Decir aquí que en algunas catedrales (con la maravillosa de Chartres, Rávena u Orleans) tienen trazados laberintos que las gentes con muy poco dinero, muy poca salud o ambas cosas, recorrían de modo simbólico a guisa de “peregrinación reducida”

La muerte: Último peligro antes de llegar al fin. Si caes en ella el jugador vuelve a empezar… la muerte…siempre presente en aquellos terribles y duros tiempos. El camino no era una excepción y acechaba al caminante en cada recodo. Cualquiera que marchase hacia la tumba del Apóstol era consciente sabedor que podía dejar la vida en el intento, hasta tal punto que hacían testamento antes de partir, como Diego hace en la novela antes de salir de Segovia.

…Ahora vamos a dar otra visión, diferente, al juego de la oca…
Veréis, existe un conocimiento que lamentablemente hoy hemos perdido, pero que impregnaba y dominaba la vida de la edad media, en la actualidad se puede llegar a intuir incluso pero para ello se ha de hacer el Camino y vivirlo. Os hablo de los conocimientos, de la sensibilidad con respecto a su entorno que tenía el hombre medieval, aparentemente rudo, simple, inculto, salvaje, incivilizado… y capaz de construir las estructuras más increíbles de la historia y en una profusión nunca antes conocida, las iglesias y catedrales. Para el hombre medieval (como indiqué arriba) la simbología le era tan cotidiana como para hoy nosotros es la lectura, los ordenadores o la tele. ¿Y dónde la plasmaban? ¿cómo llegar a “informar” a la mayor cantidad posible de gente? Pues donde todos iban sin remedio, por donde todos, todos sin excepción pasaba, en las iglesias y catedrales. Son un libro abierto para quien sepa leer en ellas. ¿Nunca os habéis preguntado que significado tendrían los símbolos y escenas representados en capiteles, canecillos, o pórticos de las iglesias? Para ellos estaba clarísimo, era “el periódico en el que leían” pues bien, a esta simbología física, tallada en la piedra hay que añadir dos. Una sobretodo muy, muy, muy importante, la espiritual, la religiosa… Aquí cambia un poco el cuento y… el juego de la oca:
Las ocas… Deciros que muchas civilizaciones la han tenido por animal sagrado, egipcios, romanos (para estos eran protectoras del hogar pues alertaban de la llegada de extraños con sus graznidos y los sacerdotes usaban su vuelo, sus vísceras y sus graznidos como oráculo) celtas… para vuestro conocimiento, deciros que si vais a la catedral de Barcelona podréis ver en su claustro un grupo de ocas que desde tiempos inmemoriales viven allí. La pata de la oca se asemeja a la venera (la concha del peregrino que en la edad media solo se hallaba en las costas gallegas) Casualidad o no, en puente la reina hay un Cristo crucificado en una cruz en forma de pata de oca

La muerte… ¿Para qué buen cristiano que se precie la muerte es el final? ¡Para ninguno! La muerte es el principio de la nueva vida, de la resurrección, por eso quien cae en la muerte vuelve (como no podía ser de otro modo) al principio. A una NUEVA vida, a una nueva jugada.
El pozo… caer en él supone permanecer allí hasta que alguien caiga también y te rescate, simboliza por tanto el pecado, caer en él y la redención, ser perdonado por otro buen cristiano capaz de sacrificarse por ti para que tú salgas del pecado
 El puente… ¿Quién es el Sumo Pontífice? El Papa ¿Verdad? ¿Nunca os habéis preguntado de donde le viene ese nombre? Él, es quien une las dos orillas, la divina y la humana, cruzar el puente supone pasar de un mundo al otro, supone vivir, aprender, esforzarse, luchar… no siempre avanzar, a veces retroceder
La posada, el descanso, el solaz… la pereza… el perezoso debe pagar  por su pecado,  por eso se pierde un turno
La cárcel… no hay justicia mayor que la divina, si pecas pagarás…

            Pasemos ahora a la numerología, los números del juego de la oca no son casuales en absoluto:
En el juego, hay 13 + 1 ocas. Si os fijáis en un tablero, las ocas ocupan las casillas 5, 9, 14, 18, 23, 27, 32, 36, 41, 45, 50, 54 y 59, es decir, se alternan los cincos y los nueves, en un intervalo de cuatro y cinco casillas entre ellos, lo que suma nueve, siempre 9, el número opuesto al 6 ¿recordáis que el 666 es el nº de la bestia, el del mal? Aquí el 9 simboliza el bien y el total de las casillas 64 suman 10, el número perfecto, además 1 más 0 suma 1,  la unidad, Dios, el centro del Universo, el comienzo y el fin. El juego empieza en el 1 y acaba en el 1. Como no podía ser de otra manera, nosotros, pobres mortales, peregrinos de este mundo, de Dios venimos… y a Dios vamos…

Quizá todo esto os parezca casual o rebuscado, la numerología y la kábala son ¡impresionantes! y desde siempre se han estudiado, (muchísimo por cierto por los judíos de la España medieval) el tema es laaaaaargo y apasionante, sirvan estas breves pinceladas para deciros que ahí esta.

Comentaros finalmente que hay quien dice que el juego de la oca tiene su origen en los caballeros templarios, ¿Quién sabe? yo… ni quito ni pongo rey, solo os digo que los templarios, entre sus superestrictas normas tenían totalmente prohibidos los juegos de azar y que se ha encontrado algo parecido a un juego de la oca, con una especie de jeroglíficos, se llama el disco de Phaistos y está en un museo en Grecia… por si queréis saber más.

Se acabó, espero no os haya resultado tedioso y sí interesante.