domingo, 12 de agosto de 2012


Muy buenas, esta vez os dejo la obra de teatro que he escrito para la villa de ayllon y que representaron en mitad de la plaza en su conocida fiesta de "Ayllon Medieval" Espero que os guste:

La historia tiene lugar repartida entre cuatro escenarios, La terraza porticada de San Miguel, un patíbulo, otro tablado y la propia plaza de la villa. Se necesita como estaba el año pasado, un patíbulo con un tocón de madera para el verdugo y otro tablado cercano.
Entra en la plaza entre redoble de tambores Don Álvaro de Luna ya mayor con 63 años, maniatado y vestido con el hábito de la orden de Santiago. Es precedido en este orden por: tambores y bombos, cuatro portaestandartes con el pendón de Castilla, un verdugo, dos frailes y dos soldados castellanos. Tras de él, dos soldados castellanos más, el justicia mayor del reino y otros pendones, que junto a los anteriores servirán más adelante para mezclarse entre el publico y ser agitados allí. Caminan todos despacio hasta el cadalso donde suben el verdugo, los frailes, Don Álvaro, y el Justicia Mayor del Reino. Una vez todos arriba, cesan los tambores.
Desde la terraza porticada de San Miguel, un narrador en voz no muy alta pero sí muy profunda habla al público de la plaza:

Narrador: -¡Escuchadme castellanos! ¡Escuchadme visitantes! Estamos en la plaza mayor de Valladolid, en el muy amado por Dios reino de Castilla. Mil cuatrocientos e cincuenta e tres años han corrido, desde que el Verbo se fizo carne e habitó entre nos. Don Álvaro de Luna, quien fuere el Condestable de Castilla y Maestre de la Orden de Santiago va a ser hoy, dos de junio del susodicho año del Señor de Mil cuatrocientos e cincuenta e tres, aquí degollado, degollado aquí, en público cadalso.

Justicia Mayor (Airado y justiciero): ¡Don Álvaro de Luna! Aunque el Don os sobra, ¡Por orden del rey nuestro muy alto y noble señor, Don Juan II de Castilla, se os acusa de traición, conspiración contra su persona y maquinación para apoderaos del reyno! ¡Por todo ello y vuestra maldad, se os condena a ser decapitado! ¡Que así sea y se cumpla! (escupe en el suelo ante Don Álvaro)

Don Álvaro de Luna con estoico gesto asiente, se dirige hacia el tocón donde colocará su cabeza, antes de agacharse se detiene y dice: ¡Errado estáis justicia de acusarme de traidor! ¡Y errada está su majestad! ¡Sabéis que no hay ejército en Castilla como el mío, si alzase un dedo mis tropas inundarían aquesta plaza sacándome della…mas… Con mi muerte os demuestro que hasta en el morir soy leal y no traidor. Mi rey dice morid… y muero! (levanta la vista y las manos al cielo) ¡Ay, Castilla hermosa patria, qué mal pagas a quien bien tan te sirvió!. –Don Álvaro posa su cabeza en el tocón, redoble de tambores, el verdugo levanta su hacha…

Desde el público: En varios puntos varios actores mezclados gritan y animan a los espectadores y visitantes del mercado a que griten con ellos para detener la ejecución: –¡Teneos! ¡Teneos! ¡No! ¡Es inocente! ¡Piedad! ¡No! ¡Teneos! ¡Piedad! ¡Piedad! –Hay que tratar de que todo el público participe y se forme un gran clamor. Ante él, el justicia Mayor, sorprendido por la respuesta del pueblo, levanta la mano y detiene la ejecución.

Justicia Mayor (dirigiéndose al pueblo a gritos): ¿Por qué pedís piedad contra aqueste traidor?

Uno de entre el público: ¡Por que la merece!

Otro: ¡No es un traidor y podemos demostrarlo!

Justicia Mayor (Amenazador):¡Ya es tarde! ¡La sentencia está dictada y se cumplirá! ¡Señor verdugo! ¡Por orden del rey! ¡Proceded!

Otro de entre el público: ¡Justicia mayor! ¡Escuchad al menos!

Justicia Mayor: ¿Escuchar a quien?

Todos: ¡A ella!

Una anciana sube ya despacio y costosamente al tablado

Justicia Mayor (pregunta con curiosidad): ¿Quién sois anciana, que con vuestra interrupción regaláis minutos de vida a quien non los meresce?

Anciana hechicera: Soy quien por arte de mi blanca magia os hará ver la verdad si es que a tal queréis atender, soy quien por medio de mi sortilegio haré viajar ¡Gratis! en el espacio y en el tiempo a todos los aquí presentes (alza los brazos) ¡Potencias de la tierra! ¡Potencias del cielo! ¡Potencias de las aguas y el subsuelo! ¡Yo os invoco! ¡Venid a mí! (redoblan tambores, bombos y carracas) -Todos los personajes se santiguan amedrentados. –¡Potencias del bien! ¡Facednos ver la verdad! ¡Tornad en joven al viejo y hacedlo ante nos hablar! (más ruido de tambores, bombos y carracas, mientras un joven caballero sube al lado de la anciana)

Narrador: (Exultante) ¡Mirad! ¡Mirad a vuestro alrededor! ¡Mirad los pórticos! ¡Mirad la fuente! ¡Mirad la plaza! Nos hallamos agora en la villa de Ayllón muchos años antes de la sentencia contra Don Álvaro de Luna. ¡Cuan eficaz fue la magia de la anciana! (señala al Don Álvaro joven) ¡Vedlo ahí! ¡Ved cuan mozo y galán se halla de nuevo Don Álvaro! (confidente se pone una mano junto a la boca) ¡Cuidado mozas! que está de buen ver, es aguerrido y bravo, diestro de espada y pluma y siempre en su bolsa suena plata.
De él dijo el gran Pérez del pulgar famoso en las campañas contra los moros de Granada: “Es de saber que este Condestable fue pequeño de cuerpo y menudo de rostro, pero bien compuesto de sus miembros, de buena fuerza y muy cabalgador, asaz diestro en las armas y en los juegos dellas, muy avisado. En el palacio muy gracioso y bien razonado como quiera que algo dudase en la palabra. Muy discreto e gran disimulador: fengido e cauteloso y que mucho se deleitaba usar tales artes y cautelas, ansí que parece que lo había a natura”

Don Álvaro de Luna, (anciano) mira entre incrédulo, temeroso y extrañado a su alrededor: -¡Bendito sea el cielo! ¿Qué arcano es aqueste? …Aquesta plaza… ¡Aquestas gentes! ¡Son… son las mías de mi amada Ayllón! ¡Y ese… ese… ese joven…! ¡Por vida mía! ¡Soy yo!

Justicia mayor Aterrado corre a abrazar al verdugo –¡Bruja del demonio! ¡Sierva de Satán! ¿De qué negra magia te sirves?

Anciana: ¡Callad y escuchad!

Don Álvaro de Luna (joven) Hace una profunda reverencia a la anciana -¡Queridos vecinos de mi muy querida villa de Ayllón, visitantes de otras tierras que adrede o por fortuna aquí paráis, ruego me escuchéis pues aquesta y no otra es la verdad de mi vida: Gracias a al poderoso linaje de mi familia siendo muy joven entré como paje al servicio de mi señor Juan II, yo era un mozalbete mas él era solo un niño, mas a pesar de la diferencia de edad nos convertimos en compañeros de juegos. Como hoy, tiempos de convulsión e inquietud sacudían Castilla y los reinos vecinos. En el verano del año del señor de 1411 morábamos en Riaza cuando el tío de mi señor y regente a la sazón Don Fernando de Antequera, nos llamó. Fue la primera vez que mis pies hoyaron esta bendita villa de Ayllón. Los días que aquí pasamos fueron de un esplendor sin igual para Ayllón, La villa se lleno de personajes insignes que iban y venían llenando las calles con sus vistosas comitivas, el gran San Vicente Ferrer predicó ante nosotros, una embajada del rey de Navarra visitó la villa ¡Que boato! ¡Que grandeza! (Se queda pensativo)

Narrador: Tras el compromiso de Caspe, Fernando de Antequera se convirtió en rey de Aragón y dejó de ser regente de Castilla. Ese puesto lo ocupó Doña Catalina de Lancaster progenitora del aun niño Juan II. Doña Catalina era una mujer depravada e incapaz para el gobierno, lo que aprovecharon los nobles, los infantes de Aragón y el rey de Navarra para minar la autoridad real y repartirse las tierras y señoríos de Castilla. El reino era un caos, fue entonces en medio de aquel desastre cuando emergió la figura de Don Álvaro de Luna.

Don Álvaro (joven) Rodeado de ambiciosos e incapaces, el joven Juan II estaba confundido y solo confió en su amigo de infancia, en mi persona, para sacar al reino del desastre en que se hallaba. Frente a la gran nobleza de Castilla, los infantes de Aragón, el rey de Navarra y mi archienemigo Enrique de Aragón, forjé una coalición formada por la pequeña nobleza castellana, las ciudades, el bajo clero y los judíos.

Justicia mayor ¡Con los judíos! ¡Los asesinos de nuestro señor!

Todos: ¡Que os calléis!

Don Álvaro (joven) Como os decía, forjé una alianza de los pequeños del reino, de los desfavorecidos, contra los grandes… Los poderosos jamás me lo perdonaron. No os aburriré con datos, nombres y fechas, que los hay a cientos, solo deciros que fue una época convulsa para el reino. Las batallas sucedían a las batallas, las intrigas a las traiciones, de las que casi siempre salía victorioso, es más, la más sonada traición contra mí y de la que no pude escapar, convirtiose de traición en bendición.

Narrador La facción de los poderosos, consigue convencer al débil Juan II de que Don Álvaro de Luna es mala influencia para él y para el reino de Castilla, por lo que Don Álvaro es apartado de la corte y desterrado a aquesta villa de Ayllón, que estaba en su tenencia y le era muy querida. Don Álvaro llegó aquí seguido por un brillante séquito de caballeros, prelados y gentilhombres entre grueso aparato. Con ellos cruzó aquel arco, atravesó la plaza que agora nos rodea y pisó los mesmos suelos que vuestros pies pisan hoy. ¡Ayllón vive los momentos de mayor esplendor de su historia!

Don Álvaro (joven) ¡Jamás desterrado alguno fue tan bien acogido ni expatriado nunca vivió tan feliz!

Don Álvaro (anciano) ¡Sí, sí también yo recuerdo esa época! Fue la más feliz de mi vida, sin las preocupaciones del gobierno, sin que sobre mis hombros cayera todo el peso del reino, ¡Cuanta dicha!

Don Álvaro (joven) ¡Cuanta dicha! ¡Caballeros, torneos! ¡Hermosas damas! ¡¡¡Fiestas y diversión!!! (Aquí que empiece la música a sonar y todo el mundo baile, que los actores cojan a la gente y bailen con ellos que en todos los escenarios bailen también los actores)

Narrador: En aquesta, su muy amada villa de Ayllón, Don Álvaro de Luna disfrutaba por primera vez de los placeres de la vida, cuentan las crónicas que vivía más como un príncipe, que como un proscrito.

Don Álvaro (joven) Disfruté de la caza, de la pesca, de las cabalgadas por aquestas tierras, de su olor, de sus atardeceres, de la compaña de mi familia, mis amigos, mis fieles…
Narrador: Entre tanto fuera de la burbuja de Ayllón había otro mundo, sin la poderosa figura unificadora de Don Álvaro, los grandes nobles, los infantes de Aragón y el rey de Navarra campaban a sus anchas tornando de nuevo el reino en caos. Asesinatos, violaciones, ajustes de cuentas, robos, abusos por doquier, ¡Hasta sacrilegios se cometieron! Castilla era un peligroso lugar do nada ni nadie se respetaba y que el rey era incapaz de controlar. Pronto todo el reino era un clamor pidiendo a gritos la vuelta de Don Álvaro.

Don Álvaro (joven) Hasta tres veces mi señor me pidió que volviera, mas yo era tan feliz aquí… (Señala al pueblo con las manos) -Finalmente accedí, no podía permitir que mi amada Castilla ni mi amado señor Juan II se perdiesen. El rey se echó en mis brazos, y no es una manera de hablar. En poco tiempo, mis tropas pusieron toda Castilla en orden mas… hubo una terrible guerra contra Aragón. (Aquí nueva participación del público, en una punta los actores agitando pendones gritan a favor de Castilla y tratan de que la gente grite también con ellos, mientras en la otra punta otros actores enarbolan banderas de Aragón, gritan a favor de este reino y tratan de que la gente se les una, que los tambores toquen también) -Esta vez vencimos los castellanos, gracias a Dios. Tras esta batalla hubo otras contra moros, navarros y nobles ambiciosos. La victoria sonrió siempre a nuestras banderas, yo estaba en la cima de mi gloria cuando sucedió lo impensable… (Desgarrado) ¡Cómo! ¡Cómo! ¿Como mi señor pudo traicionarme? (Llora)
Narrador: La esposa del rey, Isabel de Portugal, madre de la futura Isabel la Católica, celosa y temerosa del poder de Don Álvaro de Luna, conspira para provocar su caída. Vierte veneno en los oídos del débil Juan II quien temiendo perder los favores de su bella esposa sucumbe. Cuenta la leyenda que cuando una gran hueste del rey se dirigió a Ayllón a prenderlo en su nombre, el condestable escapó por una alcantarilla que aún existe bajo la muralla de aquesta villa.
Don Álvaro (viejo): No hace mucho de tal lance, mas no juzgadme mal, no escapé por cobardía, mi ejército era mucho mayor que el del rey y contábamos con la defensa de la muralla. Preferí no ver vertida más sangre de castellanos, que ya había visto mucha. Recorridas unas leguas, torné a la villa. ¿Por qué había yo de escapar de mi señor? Seguro que era todo un error que pronto se arreglaría… cuan necio fui.
Narrador: Don Álvaro fue arrestado. En precipitado un juicio que no fue sino una pantomima manejada por la reina y sus ambiciosos nobles, el condestable es condenado a morir degollado.

Hechicera: ¡¡Arenas del tiempo volved a caminar!! Llevadnos de nuevo a Valladolid y hacednos ver lo que aconteció en aquel cadalso, en aquella fatídica e indigna jornada. (Tambores, carracas mucho ruido la hechicera y el Don Álvaro joven desaparecen del tablado)

Justicia mayor ¡Basta ya de tonterías! ¡No quiero escuchad más! ¡Continuad con la ejecución! ¡Señor verdugo proceded! (redobles)

Actores del público: (tratan de nuevo de impedir la ejecución y de que el público se sume) ¡No! ¡Piedad! ¡Es inocente! ¡Tenéos!

Don Álvaro (viejo): (Antes de agacharse al tocón) ¡Maldito seas rey de Castilla! ¡Maldito el amigo que con traición paga a su amigo! ¡Yo te di toda mi vida y tu… tu me das muerte! ¡Me mandas morir y muero! ¡Te obedezco! ¡Mas sabe, que si justicia no hay en aqueste mundo si la habrá en el otro, al cual yo te emplazo y en el cual yo te espero! ¡Como que hay Dios que en menos de un año allí estarás conmigo! ¡Do habrás de acudir ante Nuestro Señor, el más grande juez para dar cuenta de tus actos! ¡Que Él se apiade de ti! ¡Allá te espero! (Se agacha y pone la cabeza en el tocón)

Nuevos redobles de tambores, cuando se detienen el verdugo descarga su hacha, hasta este momento los actores del público piden piedad y que se detenga el ajusticiamiento. El actor que hace de don Álvaro se sube el cuello alto de tela que lleva en el vestido simulando no tener cabeza y cae hacia un lado. El verdugo saca del cesto de mimbre una cabeza chorreante de zumo de tomate que muestra al público. (Que suene por megafonía una música triste sobre la cual comience a hablar el narrador)


Narrador: Cuenta la leyenda que Don Juan II marchó a Segovia para no presenciar la ejecución de Valladolid. En su alcázar se hallaba cuando una terrible tormenta se desencadenó sobre la villa. En el justo momento que el hacha cortaba la cabeza del condestable, un relámpago iluminó fantasmalmente la estancia do se hallaba el rey, sus aterrados ojos presenciaron milagrosamente la escena del ajusticiamiento, con Don Álvaro instándole a acudir al otro mundo en el plazo de un año para el juicio divino, por haber sido tan injusto con quien tan fielmente le sirvió a él y al reino. El débil rey, aterrado por la visión, cayó desfallecido. Desde aquel día, enfermó de melancolía y arrepentimiento, ni su amada Isabel podía calmarle. Acosado por el remordimiento, la culpa y la falta de su leal amigo, triste y enfermo murió en el plazo de un año tal y como había dicho don Álvaro, mas… esto solo es leyenda, quizá no ocurrió… o quizá sí…
La figura del Condestable fue tan importante en nuestra historia, que pasados más de doscientos años de su injusta muerte, en el año del Señor de 1658 el consejo de Castilla en pleno declaró póstumamente a Don Álvaro de Luna inocente de los muchos crímenes, excesos, delitos, maleficios, tiranías y cohechos por los que había sido juzgado.
Tras tan azarosa vida, sus restos descansan por fin en paz, en la capilla de los Condestables de la catedral de Toledo, si por allí pasáis, decid con orgullo, Don Álvaro, soy de la villa de Ayllón…y os seguimos recordando…

sábado, 3 de marzo de 2012

TERCERA EDICIÓN DE EL HIJO DEL HERRADOR!!!!!!

     Quién me iba a decir a mí, que un día iba yo a escribir un libro... y quién me iba a decir a mí que se iba a publicar una primera, una segunda y ahora ya ¡¡¡ UNA TERCERA EDICIÓN !!! Eso solo ha sido posible GRACIAS a vosotr@s, a tod@s quienes habéis seguido las andanzas de Diego López, el humilde hijo de un herrador del concejo de Segovia, en la Castilla de finales del XII y principios del XIII.
    GRACIAS a quienes habéis combatido a su lado.
    GRACIAS a quienes habéis amado a su lado.
    GRACIAS a quienes habéis caminado a su lado.
    GRACIAS a quienes habéis sufrido a su lado.
    GRACIAS a quienes habéis soñado a su lado.
    GRACIAS a quienes habéis vencido a su lado.
    Y sobre todo GRACIAS, MUCHAS GRACIAS a quienes habéis confiado en mi novela sin conocerme a mí ni a ella de nada, a quienes os habéis acercado hasta sus páginas y sumergido en su lectura para conocer ese trocito tan precioso de nuestra historia. Gracias a vosotr@s Diego ha podido vivir... y amar a Shamina y combatir en Alarcos y peregrinar a Santiago, viajar hasta Francia, servir con infinita lealtad a su señor don Rodrigo Ximénez...y mucho, mucho más como ya sabéis.
     Os invito a que echéis un vistazo a mi segunda novela "Lágrimas por Qurtuba" estoy seguro de que no os defraudará.
.....Nos vemos en Qurtuba, en Toledo, en Alejandría, en Peñíscola, en Ceuta, en El Cairo, en Sevilla... Nos vemos en el pasado... nos vemos en el medievo... sí, allí nos veremos...

domingo, 2 de octubre de 2011

...5...4...3...2...1... Lágrimas por Qurtuba....

     Decía Napoleón que hay ladrones a los que no se castiga cuando nos roban lo más valioso que tenemos en esta vida... el tiempo. El tiempo... y sin embargo, qué difícil es robar tiempo al propio tiempo, es como robar a un ladrón, como engañar a un timador... no, no es fácil. Pero ahora que yo lo hago, os quiero dejar la portada de lo que será, de lo que ya es, mi próxima novela. Su título: Lágrimas por Qurtuba.
      Como quizá alguno haya adivinado por el parecido fonético, Qurtuba es Córdoba, la Córdoba de al-Andalus, aquella que aún hoy vive escondida entre las callejas de la judería, entre los arcos de la mezquita, la que se asoma desde las murallas, la mítica Qurtuba.

      Cuando concluí "El hijo del herrador" mucha gente me pedía una segunda parte, una continuación, siento mucho no poder haberlos complacido, el bueno de Diego quedó feliz con su familia y así seguirá. Esta segunda novela, como digo, no es una continuación de la otra, pero sí que comienza donde aquella concluye. Si recordáis, la otra acaba prácticamente en los campos de batalla de las Navas de Tolosa... aquí es donde arranca Lágrimas por Qurtuba, pero desde el otro lado, desde el lado de los derrotados...

      Quizá recordaréis al capitan Abdul al-Rashid, capitan de la guardia negra del califa, amigo de Diego cuando este viajó a Córdoba, pues bien, esta es su vida, sus vivencias y os aseguro que son apasionantes.
En Lágrimas por Qurtuba encontraréis más acción, más aventuras, más amor, más odio... no os quiero desvelar nada. Os dejo tres cosas: La portada, la sinopsis y el prólogo, vamos allá:




SINOPSIS:
      Es el 16 de Julio de 1212, dos civilizaciones, dos culturas, dos concepciones y modos de ver el mundo, entregan sangre en la legendaria batalla de las Navas de Tolosa. En el postrimero ataque de los cristianos, el capitán de la guardia negra del califa consigue escapar de la carnicería y poner a salvo a su señor al-Nasir. La victoria cristiana cambia el curso de la historia de España. Desde este momento el impero almohade, que hasta entonces dominaba la península se descompone.

Abdul al-Rashid, personaje central de la novela, es un auténtico caballero y héroe andalusí, referente de honor, justicia, fortaleza, valentía y calidad humana, que narra en primera persona y con un lenguaje muy propio de la época sus increíbles aventuras e historias en la más pura tradición de los relatos y cuentos de las mil y una noches pero con toda la violenta crudeza de la que estos carecen. El protagonista tratará de hacer sobrevivir, primero a su señor, luego a sí mismo y más tarde a Qurtuba (Córdoba) su amada ciudad en las situaciones más hostiles y adversas.


Lágrimas por Qurtuba es una trepidante novela en la que la enorme riqueza de la civilización andalusí se muestra con minucioso detalle: La vida cotidiana, los coloristas mercados con sus vendedores y contadores de historias, las subastas de esclavos, las cacerías, las fiestas, los inseguros viajes por tierra y mar, la guerra, la brutalidad de la Edad Media, pero también el amor, la fortuna y los más profundos sentimientos, tienen cabida en esta nueva novela de Ricardo A. Fernández, quien con su peculiar narrativa, atrapa y sumerge al lector, invitándolo a asomarse por una ventana a esta apasionante etapa de nuestra historia



PROLOGO:
Mi primer libro, “el hijo del herrador” cuenta la historia de un humilde herrador de Segovia cuyas apasionantes y extraordinarias vivencias desembocan en el quizá más crucial hecho de armas de la historia de Castilla: El dieciséis de Julio del año de gracia de 1212, tuvo lugar en las proximidades de La Carolina, en la actual provincia de Jaén, la famosa y crucial batalla de las Navas de Tolosa. Fue sin lugar a dudas la mayor batalla de toda la Edad Media española y una de las mayores de todo el medioevo europeo, cruzadas incluidas, y su desenlace marcó para siempre jamás la Reconquista. Ese día y esa batalla, supusieron la descomposición del imperio almohade y desde entonces las armas musulmanas nunca volvieron a llevar la iniciativa en la península ibérica; de hecho muchas veces se ha nombrado a esta batalla como la llave de la Reconquista; en menos de cincuenta años, los reinos cristianos retomaron más villas castillos y territorios que en los quinientos años anteriores. Poderosas ciudades como Sevilla, Córdoba, Jaén, Murcia, Mallorca y Valencia, fueron cayendo una tras otra como fichas de dominó bajo las armas de dos reyes legendarios, Fernando III “el Santo”, rey de Castilla y de León y de Jaime I “el Conquistador”, rey de Aragón.
Como en todas las batallas de la historia, la victoria final fue fruto de la calidad de las armas y de los hombres que intervinieron, su cantidad, su motivación, las estrategias utilizadas y por supuesto… la suerte. Según los estudiosos militares un factor determinante en la victoria cristiana pudo ser el abandono de la batalla por parte de las tropas andalusíes en el momento más crucial del combate. Su retirada, no fue traición, ni en absoluto cobardía, fue un desquite por lo siguiente:
El ejército cruzado encabezado por el líder de los cristianos, Alfonso VIII de Castilla, salió de Toledo para encontrarse con los musulmanes del emir al-munimin, Muhammad al-Nasir, Príncipe de los Creyentes y cuarto califa de la dinastía almohade. Al no poder dejar fortalezas a sus espaldas que le complicaran el avance hostigando su retaguardia, puso asedio al castillo de Cal-Atrabba defendido por un capitán andalusí de nombre Bu-l-hayyay ibn Kadis y sus setenta caballeros. Las máquinas de asedio consiguieron abrir brecha en la muralla, pero los andalusíes se replegaron hacia la ciudadela haciéndose fuertes en la torre del homenaje sin entregar la plaza. Los sitiados enviaron numerosos mensajeros pidiendo socorro al califa mas sus súplicas no fueron atendidas y tras quedarse sin agua y sin víveres, los supervivientes pactaron en honrosas condiciones la entrega de la fortaleza a los cristianos. Los resistentes consiguieron frenar el avance de los cruzados y se presentaron exhaustos en los campamentos del califa. Sus compatriotas andalusíes los recibieron como los héroes que eran; sin embargo al-Nasir, instigado por las mentiras de su visir Abú Sa´id ben Jam’i, les acusó de haber entregado la fortaleza al enemigo, de pactar con él a cambio de sus vidas, de cobardía y de traición y, ante los espantados ojos de todo el ejército califal, ordenó la ejecución de aquellos desdichados y valientes hombres. Aquel atropello no fue olvidado por los emires y capitanes andalusíes cuyas descontentas tropas clamaban justicia y venganza. El momento del desquite llegó el día 15 de Safar del año 609 de la Héjira; el lugar, las Navas de Tolosa en la batalla de Hisn al-Iqab. Cuando más se necesitaba el concurso de las tropas andalusíes, en un punto crucial de la batalla en que el más mínimo detalle podía decantar la victoria, ellos se retiraron del combate.
En ese momento el ejército cristiano comenzó a ganar terreno, a ganar empuje y a tomar ventaja. Los musulmanes comenzaron a ser desbordados y derrotados por todos los flancos y comenzaron a huir en desbandada.
 Podría ser aquí, en medio de tamaño desastre, en medio de aquel derrotado ejército en retirada un buen lugar donde comenzar esta segunda novela. He querido pues comenzar la historia donde terminó la otra, pero de un modo bien diferente, no es por tanto una continuación o segunda parte del primero, sino cómo pudo ser la vida de uno de los personajes, para mí, más entrañables y humanos del primer libro narrada por él mismo, narrada en propia boca  por…


Concluir que espero poder tener pronto en mis manos esos libros calentitos, gorgoriteando de letras dentro deseando salir y ser leídas. Creo que esto será a finales de este mes o principios del siguiente. De todos modos cuando vaya teniendo fechas fijas, lo haré saber.

Un saludo

jueves, 12 de mayo de 2011

CURIOSIDADES MEDIEVALES III EL FUERO DE SEPÚLVEDA (I)

¡¡¡Estoy hasta los güevos de que me roben!!!
 De que nos roben a todos los españoles, de que nuestro país sea una verdadera, completa, desoladora y absoluta vergüenza: Te suben la luz cuando quieren y cuanto quieren y no puedes hacer nada, te suben el gas cuando les sale de los güitos y no puedes hacer nada, lo de la gasolina ya es de ESCÁNDALO, pero tampoco puedes hacer nada, los “jueces” sueltan a violadores, a asesinos ¡¡que han matado a más de 20 personas!! Y no puedes hacer nada, la chusma arrogante e ignorante que nos dirige desde el congreso de los hijos de di puta dos, conoce que hay 5 millones de parados, 5 millones de tragedias, pero ellos no se bajan los sueldazos, ni sus cochazos, ni sus prebendas ni sus chollos… y no puedes hacer nada… Todos tenemos en mente las imágenes de los señores feudales saqueando, violando y robando a su antojo en sus feudos… sin que se pueda hacer nada…
¿Tan poco hemos cambiado en cientos de años?
Tendemos a pensar que la Edad Media era una época sin justicia, sin leyes, brutal y sin normas, en las siguientes líneas os voy a mostrar que no era así, Vamos al lío.

LOS FUEROS: A los que leáis esta palabra desde el norte, Navarra y País Vasco, os sonará bastante, pero sabed que desde hace más de mil años, los fueros regían la vida todos los castellanos y de buena parte de aragoneses y Leoneses. Fueros como el de Jaca, Benavente, León o Logroño, reglamentaban el día a día de villas y aldeas con una completa serie de normas, leyes, reglamentaciones, deberes y derechos que una determinada villa se daba a sí misma y era refrendada por el rey, también este concedía privilegios a la villa que se recogían en su fuero.
Entre los más importantes de estos fueros está el famoso FUERO DE SEPÚLVEDA,  cuyas normas son tan completas, que a medida que la reconquista iba avanzando, se fue implantado en otros territorios.

    Existe un fuero abreviado y un fuero extenso. Decir como curiosidad que dos sentencias del Tribunal Supremo de finales del siglo XIX recogidas en un reciente estudio del historiador y cronista de la villa, Antonio Linage Conde, demuestran que el Fuero Extenso todavía se aplicaba en algunos asuntos legales en provincias como Cuenca o Soria. De entre las más de 255 “leyes” que componen el fuero, os voy a dejar aquí reflejadas algunas de las que me han parecido más curiosas, ya sean por ser increíblemente actuales, sorprendentes, geniales, buenísimas, o por dibujar con delicioso detalle la vida cotidiana hace más de mil años.

-Del forastero que cace o corte madera en el término de Sepúlveda: Si un vecino de aquesta villa encontrare en su término a un forastero cazando con aves, perros, redes o ballesta; o pescando; o cortando madera o llevándose leña, sal, hierro u otro metal; o cogiendo azores, deténgalo sin ninguna responsabilidad y que esté preso hasta que cumpla la pena. (Ley esta para que no vengan de fuera a quitarnos lo nuestro)

-Si un hidalgo u otra persona actuare con violencia en el término de Sepúlveda o cogiere alguna cosa: Si un rico hombre o caballero realizare actos de violencia en el término de Sepúlveda, el que le hiriere o matare a consecuencia de ello no tendrá que pagar nada. (No siempre los “ricos” se podían salir con la suya)


-Que todos los pobladores que se establezcan en Sepúlveda, tengan el mesmo Fuero:  Todos los ricos hombres, los condes, los gobernadores que están por bajo de aquestos, los caballeros e los infanzones, de mi reino u otro, que vayan a establecerse a Sepúlveda, estén sujetos a las mesmas multas que los demás vecinos, tanto en caso de muerte como en los demás. (Lo mismo para todos. Aquello de que todos somos iguales ante la ley no es de ahora, es más, hoy día como se suele decir, todos somos iguales ante la ley, lo que pasa es que unos son más iguales que otros)

-Que ningún vecino tenga responsabilidades por sus actos anteriores al poblamiento de Sepúlveda: Concedo este privilegio a los pobladores de Sepúlveda: Que todos ellos, ya sean cristianos, moros, judíos, libres o siervos, estarán seguros… (Medida esta para atraer gente a una tierra en plena repoblación, como cantan los legionarios: cada uno será lo que quiera, nada importa tu vida anterior)


-Del forastero que matare a un hombre de Sepúlveda: El hombre de otra villa que cometiere homicidio en Sepúlveda, será tirado por las peñas o ahorcado, sin que se pueda acoger a asilo de iglesia, palacio o monasterio, aunque el muerto fuere su enemigo declarado antes o después del poblamiento de Sepúlveda (Medida para proteger a los del pueblo frente a los de fuera)

-De las ferias: Para prosperidad y prestigio de la villa, os concedo dos ferias, una ocho días antes de Quincuagésima y otra, ocho días después. Y el que vaya a estas ferias, ya sea cristiano, moro o judío, irá seguro. Y el que le hiciere daño o le molestare, pagará mil maravedíes al Rey y el doble del perjuicio al demandante. Y si fuere insolvente, que le ahorquen. Al que matare le enterrarán vivo debajo del muerto y al que causare lesiones le cortarán la mano. El que robare alguna cosa pagará mil maravedíes de multa al Rey si fuere insolvente le tirarán por las peñas. Y también tirarán por las peñas al que hurtare. (Lo de tirar a la peña por las peñas ya es bueno, pero lo de enterrarles vivos debajo de los muertos, es “supertruculento” y genial)

-Que nadie de bienes inmuebles a los frailes: Además mando que nadie tenga derecho a vender o donar a los frailes bienes raíces, porque lo mesmo que a ellos, habiendo dejado el mundo, su Orden les prohíbe venderos y donaros heredades a vosotros, os ordeno a vosotros no venderles ni donarles nada a ellos. (buenísimo este también: como ellos no dan “na” que ndie tampoco les dé)

-Del judio que lesionare a un moro: El judío que lesionare a un moro, pagará diez maravedíes, si se lo probare con dos judíos y un moro o contres judíos y si no tuviera esta prueba o testigos de vista, quedará libre por su juramento y se apartará de él. Y si le matare, declarando ser ello cierto los alcaldes y jurados, de común acuerdo y bajo juramento, pagará cien maravedíes y será declarado enemigo de sus parientes para siempre. Y si no tuviera con qué pagar los cien maravedíes, lo despeñarán por ello. (La típica convivencia de la España de las  3 culturas)

-Del que apedreare casas: El que apedreare una casa de noche pagará diez maravedíes, a no ser que se salve con el testimonio de doce, a saber: cinco parientes y él el sexto y seis vecinos y si no tuviere parientes once vecinos y él el duodécimo, de manera que si cumple así no pagará nada. Y si las casas fueren de caballero, o de escudero, o de señora, además de la multa pagará quinientos sueldos. (Curiosa costumbre esa de apedrear casas, ahora queman cajeros, contenedores, incluso lamentable y recientemente coches… gilipollas ha habido en todas las épocas de la humanidad)

-De las heridas: El que hiriere a otro con un hierro, o con un palo, o con una piedra, o con cualquier otra arma que cause hematomas, pagará cinco maravedíes. Y si le hiriere en la cara, en la parte cubierta por el pelo pagará diez maravedíes, y si no tuviere con qué pagar, que le corten la mano. Y si le pudiere probar, aunque él lo negare, que le salieron de la cabeza hasta seis huesos, pagará cinco sueldos por cada uno de ellos, además de la multa (buenísmo eso de concretar el nº de huesos que le salen de la cabeza)

Del que mesare la barba a otro: El que agarrare la barba ajena, o la mesare, pagará cinco maravedíes si lo reconociera, o si habiéndolo negado, le fuere probado con tres hombres buenos presentará en escarmiento su misma barba. Y si no tuviere barba, le cortarán una pulgada en la parte donde las barbas nacen y quedará por enemigo en deshonra para siempre. (Simplemente genial)

Del caballero o el escudero que hiciere mal: Si un caballero o escudero de Sepúlveda cometiere alguna fechoría y no diere fiadores para repararla, el rey le echará de la tierra y sus bienes quedarán a merced del mesmo rey, mas la mujer no perderá nada de su patrimonio por ninguna fechoría de su marido. (Su tu marido es un notas tú no tienes por qué pagar por él, me parece una ley muy justa)

Del moro o judío que encontraren con cristiana: Y cualquier moro o judío que encontraren con cristiana, será tirado por las peñas y ella será quemada. (Uffff… esta es MUY fuerte, no obstante es otro ejemplo de la convivencia en la España de las 3 culturas y la armonía feliz en que vivían)

Algunas obligaciones de los judíos: Los judíos no prestarán a un interés superior al cincuenta por ciento anual y si lo hicieran y se lo pudieren probar, devolverán el doble.
            Y los judíos están obligados a dar la pimienta para la fiesta de Navidad en compensación a la concesión que el concejo les hizo de ser enterrados intramuros de la Villa y si no la dieren se les obligará a ello y además pagarán al concejo cien maravedíes (…¡¡¡al loro prestar al 50%!!! Cuantos banqueros de hoy querrían haber vivido en aquellos tiempos, bueno supongo que todos)

Del ladrón sorprendido con el cuerpo del delito: todo hombre que tuviere fama de ladrón y fuere cogido con la cosa hurtada, será ahorcado por ello. (Y a tomar por culo. Nos faltarían hoy árboles para colgar políticos que ni siquiera dimiten aunque les pillen con “to la tostá” )

Del que matare a un proscrito: Cualquier hombre que matare a un proscrito no pagará nada por él (Se me vienen a la cabeza un par de proscritos, uno que debe andar por Irlanda y otro que acaba de soltar la “justicia” española…)

Del que matare peces en el río: quien matare con hierbas peces en el río, si se lo pudieren probar pagará cinco maravedíes. (Y nosotros hoy creemos que hemos inventado la protección a la naturaleza)

Del que matare a un perro: Todo hombre que matare a un perro de los que quitan carne a los lobos pagará un maravedí. Además el que matare a un podenco, un sabueso, un alano o un galgo pagará cinco maravedís (Esta sería muy buena hoy para todos los listillos que abandonan a los perros u otras mascotas cuando se cansan de ellos)

Del que descolgare a un ahorcado: Quien descolgare a un ahorcado, a no ser que haya mandamiento de las justicias, pagará cinco maravedíes. (… sin comentarios)

Del que hiriere a caballo o rocín: Aquel que lesionare a un caballo, a un rocín, a un mulo o a una mula,  de manera que no puedan prestar servicio a su amo, pagará dos sueldos y tres almudes de cebada por cada día que pase hasta su curación. Y si se tratare de un buey no pagará más de diez y ocho dineros, y si de un asno un sueldo y un almudejo de cebada. (Otra de protección a los animales)

De los hornos de cocer el pan: El hornero deberá calentar el horno y meter el pan y sacarlo cuando estuviere hecho. Y si el hornero o la hornera no se levantaren de buena mañana a calentar el horno, pagarán el doble del perjuicio que por ello se origine. La hornera que cambiare la vez a alguna mujer, pagará cinco sueldos, la mitad para el demandante y la otra mitad para el juez. (Por si alguna se quería colar y la hornera la colaba, para que no se ándase con el bolo colgando)

Que por daños, nadie deje a un pastor en cueros: A pesar de que mando al guarda y al dueño de las mieses que tomen prendas a los que hagan daño, también prohíbo que ni el guardián ni ninguna otra persona dejen a nadie desnudo, porque cualquiera que lo hiciere pagará cinco maravedíes. (Esta también es genial)

Del guarda de las viñas: El viñador que haya de guardar las viñas deberá guardar fidelidad y guardarlas bien, desde el día que entre a hacerlo hasta la vendimia. (Si es que antes había trabajo a punta pala… guardar viñas)

Del que cogiere uvas verdes: El que cogiere uvas sin madurar, pagará un maravedí, lo mismo si es cristiano que judío. (Hala y ya está, la misma justicia para todos)

Del que echare agua a otro: El que echare agua a un hombre o le escupiere por la ventana, pagará diez maravedíes (¡¡Por guarro!!)

Del que hiciere de vientre en puerta ajena: El que hiciere de vientre en puerta ajena pagará dos maravedíes (Lo curioso de esta norma, es que si está legislada ¡¡la gente lo hacía!!…ahora mean en los portales… bueno y en todos los lados los sábados por la noche)

Del que echare cuernos o huesos obre casa ajena: El que echare cuernos o huesos obre casa ajena o los pusiese a las puertas pagará cinco maravedíes. Lo cual se dispone para quienes no se atreven a injuriar a un hombre de palabras sino de esas maneras. (Esta me encanta, para los que no tienen huevos a llamar a un tío cornudo a la cara ¡¡Multa!! Te jodes y pagas los 5 maravedíes, por cobarde.

Bueno, estoy preparando otra recua de estas curiosísimas leyes. Que espero poder poner en el blog pronto… ahora ando “liao” en otros menesteres. Espero que hayáis disfrutado en esta primera entrega con el detalle en que están descritas las leyes, las curiosas costumbres de nuestros antepasados y los ejemplares castigos que daban. Muchos hoy día se lo pensarían si alguna de estas leyes siguiese en vigor.

jueves, 17 de marzo de 2011

El hijo del herrador, literatura de guerrillas

     …La Granja, Aranda de Duero, Covarrubias, Ayllón, Maderuelo, Atapuerca, Sos del rey Católico, Sepúlveda, Gumiel de Izán, Azuqueca de Henares, Buitrago de Lozoya, Iscar, Carrión de los Condes, Madrigal de las Altas Torres, Medina del Campo, Miranda de Ebro… estos son algunos de los pueblos en que durante muchos fines de semana del verano y no pocos en otras épocas del año, hemos montado nuestro puestecillo para vender, a quien lo deseara, la novela “El hijo del herrador”

      Cuántas anécdotas, cuántas vivencias, cuántas horas de carretera, de calor inmenso en las secas tardes de verano, de frío, de tedio, de animadas y enriquecedoras charlas… cuánta gente buena, culta, trabajadora y simpática hemos conocido, cuántos amigos hemos hecho en el camino… muchos de ellos leéis a menudo este blog, otros, compañeros de fatigas, vendedores en los mercados medievales, los encontramos de nuevo en alguna feria medieval, en algún pueblo de esta vieja, exhausta y desmoralizada piel de toro.

      En Azuqueca, con el compañero de al lado, nos divertimos y salimos del invernal frío que nos acechaba parafraseando versos del Tenorio. En Atapuerca… ¡Qué calor pasamos en Atapuerca! Y digo pasamos, digo hemos, porque en todos estos mercados, en todos esos madrugones para montar “el chiringuito” (a veces a más de 500 Km. de casa) me ha acompañado quien es mi compañía, mi lado bueno o como canta Mago de Oz, la otra mitad de mí: Lore, mi princesa del Nilo, mis ojos verdes…  En los mercados nos hemos divertido, nos hemos mojado, nos hemos agotado, nos hemos aburrido, nos hemos muerto de risa, nos hemos asombrado… Aquí la tenéis (lo de la camisa de la selección es porque era el día del crucial España-Chile del mundial):


       En Ayllón el bueno de Víctor nos invitó a cordero, así “by the face”, en Arbancón nos invitaron a Caldereta, en Azuqueca disfrutamos de la hospitalidad de Jose y Gema, en Medina y Cigales, de la de Alejandro y Mariluz (gracias chicos) y Elías un mercader de juguetes artesanos que conocí en Alba de Tormes, nos invitó tiempo después a su propia casa en Tafalla a una deliciosa menestra.

     Aunque más calor que en Atapuerca, pasamos en Talavera de la Reina ¡¡¡¡Qué calor!!! ¡¡45ºC!! ¡¡casi na!! Nadie en la calle y nadie en el mercado. En el otro lado, en el frío Marzo de Aranda hicimos una “capota” para el puestecillo y ¡Hala! A chupar agua… con libros debajo, en Sepúlveda el intenso granizo (en Julio…) nos hizo recoger a toda prisa y salir pitando de allí, otras veces como en Buitrago, el viento hojeaba a lo bestia los libros, volaba tenderetes y si no es por la ayuda de los compis que teníamos al lado, Miguel y Pilar, la lluvia de después nos habría hecho polvo. En Iscar, a la compañera de al lado, el airón la voló, literalmente, el tenderete. Le recogimos y le atamos con cinta americana a un palo de la luz J J

     Otra muy buena fue cuando dos señoras mayores se quedaron mirando los libros del puesto, nos preguntaron el precio. –¡Anda es barato! –Dijo una de ellas. –Hombre, barato es –dijo la otra –pero luego, a ver dónde lo pones… Y otra señora mayor, pero diferente, fue en Carrión de los Condes: Belén, qué habrá sido de ella… Se arrimó al puestecillo y hojeó el libro con curiosidad. Con exquisita educación, me dijo que le encantaba leer y le encantaba la historia, a continuación me sometió a un examen de historia de Castilla del cual salí, afortunadamente, airoso. Eso la convenció de que el libro iba en serio, que estaba bien documentado y se lo llevó. Al día siguiente volvió diciendo que estaba enganchada, e incluso ella, allí, delante de nosotros, se lo vendió a gente que conocía. Lo malo de aquel mercado fue que estaba junto al río y al atardecer y por las noches unos mosquitos asesinos que por allí fincaban, nos pusieron tibios, pero tibios.

     En Aranda apareció el gran Ramón, con su simpatía, con su naturalidad, con su arrollador entusiasmo, un Arandino de Nueva York, un español por el mundo y nos abrió los ojos a este lío del Internet. Ramón es un “tío de pueblo” como él dice, que comunica ánimo, que da sin esperar nada a cambio. -Los que han venido antes que yo – me dijo -me han ayudado, de modo que yo si puedo ayudar en algo lo hago de mil amores.
    No nos conocíamos de nada, era una persona más de las muchas que se acercan a nuestro puestecillo, ahora puedo decir con satisfacción que es mi amigo. Sin él nunca habría comenzado este blog, él me dio la idea, pero sobre todo nos transmitió una… energía… difícil de explicar, como la que me envía el amigo Jesús con sus palabras, con su música desde Sestao. Amigos que hemos hecho gracias a un libro.

     Todo lo anterior y otras cosas más, en fin, son el otro lado de un mercado medieval, el que vosotros que paseáis entre sus puestos no veis. Para nosotros, para mí, cada feria medieval es una particular batalla más, por dar a conocer mi libro en el duro mundo de la literatura, dominado como otros campos de la vida, por los poderosos, una pequeña del humilde caballero contra el poderoso dragón. En cada mercado llevamos a cabo nuestra particular literatura de guerrillas en la que la victoria llega… y llega, en forma de un mail de agradecimiento de parte de algún lector que ha disfrutado de la obra, en forma de una sonrisa, de un apretón de manos cuando al año siguiente, volvemos a un mismo pueblo y se acerca la gente a nuestro quiosquillo a darnos las gracias por haberles hecho disfrutar, a preguntar si hay otra segunda obra… Para todos ellos, para todos vosotros los que nos transmitís tanta felicidad, tanta fuerza, tanto ánimo ¡¡¡muchas gracias!!! Y tened paciencia, el segundo libro está al caer, las guerrillas, los guerrilleros nunca han ganado una guerra (bueno, quizás Vietnam) pero si por algo se  caracterizan es por no rendirse…Nunca.


jueves, 3 de marzo de 2011

Curiosidades de Segovia II

Tras unos días de vacío, volvemos al ataque con un par de cosas curiosas que seguro llamarán vuestra atención. Vamos con la primera de ellas:

La singularidad de los tejados segovianos
Nosotros, estamos acostumbrados a ver nuestros tejados, pero una de las cosas que llama la atención de los visitantes a cualquier pueblo de nuestra provincia, y obviamente a la gran capital, es que “a los tejados les faltan la mitad de las tejas” y no se pueden creer que no tengamos goteras… en los tejados. La realidad, no es que a nuestros tejados les falten, si no, simplemente que al resto de tejados del mundo mundial les sobran J J J.
Si por si acaso no habéis reparado en esto o nunca os lo habéis preguntado, comenzaré por el principio. En primer lugar estamos hablando de tejados de teja árabe. La de siempre la que tenemos todos en mente cuando pensamos en una teja. Nada de pizarra, ni tejas planas, ni las modernas de anclaje. Todos los tejados del mundo (salvo los nuestros) se han construido como veis en el esquema de abajo, con tejas dispuestas en canal para que corra el agua por ellas y otras que se llaman tapa o cobija que cubren a las canales impidiendo que entren en ella el agua, o las aves (que hacen sus nidos y a la larga son también fuente de goteras).
Aquí os dejo también una foto de un tejado para que lo veáis.
Vamos ahora con el tejado segoviano: Entre nuestros antepasados había, como en todos los sitios, gente que pensaba y mucho, que de su necesidad hacían virtud y a alguien se le ocurriría hacer un tejado con la mitad del consumo de tejas. ¿Cómo? Pues en vez de poner juntas las canales, dando la vuelta a la teja cobija y que esta se junte con la canal e impida el paso del agua. Aquí va un dibujo, malísimo por cierto… lo siento lo mío no es el dibujo.
Como veis se pone una teja, “de la parte ancha a la parte estrecha” y la siguiente al revés.  Así, las tejas cierran casi a la perfección. Os digo que casi a la perfección porque cuando estás haciendo un tejado, no todas las tejas son exacta y completamente iguales, no todas vienen bien para hacer la hilada, si hay alguna que no te “casa” bien, la dejas y coges otra, ya te casará después. Cada hilada es de tejas más o menos iguales, de otro modo dejan lo que llamamos cejas o aguavientos, lugares por donde se puede meter el agua o los pájaros. En los tejados bien hechos solo se meten las avispas, muy molestas por cierto cuando hay que subir cada x años a limpiarlos de musgo, verdín y hacer el normal mantenimiento. Aquí os dejo una foto de un tejado segoviano.

Veréis que de vez en cuando sí aparece una hilada de teja doble o cobija. Como os indicaba antes las tejas no son absolutamente iguales y a veces te vas abriendo o cerrando con las hiladas y para ir siempre perpendicular y que el tejado esté bien hecho, hay que meter de vez en cuando una doble.
Las tejas antes se ponían con barro y preferiblemente con barro arcilloso que al endurecerse, se hace impermeable eliminando así por completo la posibilidad de goteras. Ahora se ponen con cemento y onduline y tampoco hay goteras
Pero la peculiaridad de los tejados segovianos no solo es el ahorro de material, si no también, que su forma hace que cuando nieva en invierno las tejas cortan la nieve, favoreciendo que esta se quite antes y elimine el peso que ella supone.
Ahora os voy a explicar porqué las tejas no son todas exactamente iguales. Tejero no solo es un tío con bigote que en su inconsciencia la pudo armar gordísima, ese apellido viene obviamente del gremio que se ganaba la vida haciendo tejas. ¿Por qué las tejas árabes tienen esa forma y no otra? Supongo que estaréis sentados leyendo esto, bien, retiraos un poco de la mesa y miraos el muslo de la pierna, desde la rodilla a la cadera… ¿qué veis? El molde perfecto para una teja ¿verdad? Pues sí. Así se hacían en la edad media las primeras tejas. Los primeros tejeros, que los habría de todo tamaño, las hacían usando sus propios muslos como molde. Luego hicieron moldes de madera y al ser barro, deformarse un poco y después cocer las tejas son casi, casi iguales pero no idénticas.


Segovia vs París
Hoy podemos contemplar la belleza de Segovia gracias a la nobleza y valentía de la ciudad de Medina del Campo y como de bien nacidos es ser agradecidos yo quiero recordar este heroico hecho de nuestros vecinos medineneses, que salvaron nuestra ciudad de la destrucción.
Es conocido que buena parte de Castilla se sublevó contra Carlos I. Segovia fue de las primeras villas en hacerlo. Los imperiales comenzaron el asedio a Segovia y en ayuda de la ciudad rebelde llegó ayuda de otras villas castellanas como Toledo y Madrid. Reforzada la ciudad, los imperiales necesitaban más medios para apoderarse de Segovia por lo que fueron a Medina para coger allí las piezas de artillería con las que doblegar Segovia. Los de Medina conocedores que esas piezas eran para bombardear Segovia se negaron y entonces Antonio de Fonseca, al mando de los imperiales, mandó prender fuego a Medina, por aquellos entonces una de las más poderosas y pujantes ciudades de Castilla.

Os dejo las hermosas palabras que dejaron escritas los segovianos cuando se enteraron de la quema de Medina:

Carta del concejo de Segovia 1520:
Ayer jueves, que se contaron 23 del presente mes de agosto, supimos lo que no quisiéramos saber y hemos oído lo que no quisiéramos oír. Conviene a saber que Antonio de Fonseca, ha quemado toda esa muy leal villa de Medina. También sabemos que no fue otra la ocasión de su quema, si no porque no quiso dar la artillería para destruir a Segovia.
Dios Nuestro Señor nos sea testigo, que si quemaron de esa villa las casas, a nosotros abrasaron las entrañas, y que quisiéremos más perder las vidas que no se pedieran tantas haciendas, pero tened señores por cierto, que pues Medina se perdió por Segovia, o de Segovia no quedará memoria, o Segovia vengará la injuria de Medina
Hemos sido informados que peleasteis contra Fonseca, no como mercaderes, sino como capitanes y desde aquí decimos, y a la ley de cristianos juramos, y por esta escritura prometemos, que todos nosotros por cada uno de vosotros, ponemos las haciendas e aventuraremos las vidas y lo que menos es de todos los vecinos de Medina libremente se aprovechen de los pinares de Segovia, cortando para hacer sus casas de madera y si fuese necesario, nosotros enviaremos más gente al campo, y socorreremos con más dineros, porque gran poquedad sería de Segovia, y no pequeña afrenta a Medina, que no se llegase a cabo esta, tan justa guerra.

La quema de Medina supuso la sublevación total del resto de Castilla contra el emperador Carlos I. El desenlace conocido, derrota de Castilla, pero honor eterno para los comuneros.

Como la historia se repite, otra ciudad muchos años después pudo ser completamente arrasada y no lo fue. Gracias a ello hoy la podemos contemplar en todo su esplendor: París.
A finales de la segunda guerra mundial, con el ejército nazi ya afortunadamente derrotado, el loco de Hitler ordenó el arrasar la ciudad y dejarla reducida a escombros. Dietrich von Choltitz, general alemán al mando en la capital francesa y enamorado de ella, le echó un par y se negó (para fortuna de las siguientes generaciones) a cumplir las órdenes de su “jefe”
A finales del siglo XX, o sea hace unos poquejos años (yo curraba entonces en Francia) se suscitó un gran debate en París al proponer un grupo de personas levantar una estatua al hombre que había salvado París. Decidieron, que salvador o no de la ciudad era al mismo tiempo su ocupante, una humillación que los franceses no olvidan. Finalmente ni siquiera una placa recuerda aquel hecho.

Bueno de momento estas cositas. En unos pocos días subiré más cosas curiosas que estoy preparando.
Saluditos.

sábado, 29 de enero de 2011

Curiosidades de Segovia I

Soy segoviano. Podría haber nacido en otro lugar, pero no, lo hice aquí. Dijo el gran Miguel de Unamuno, que era de Bilbao, que él era dos veces español, una por vasco y otra por español, pues bien, sin querer ni poder llegar a la altura de los talones al bueno de don Miguel, diré yo que yo lo soy tres, una por segoviano, otra por castellano y otra por español… y aun añadiría que otra más por ser de La Granja, pero bueno eso ya es rizar el rizo.
Me he servido de esta hipérbole de chulería, para introduciros en la primera de las curiosidades de hoy:
Una gloriosa y desconocida gesta de nuestros antepasados. La conquista de Madrid por la milicia de Segovia, en cuanto lo leáis comprenderéis todo. Vamos al tajo.
En uno de los miles de estereotipos que surcan nuestra vieja piel de toro, se dice que los madrileños son unos chulos… Nosotros aquí en Segovia, que somos más chulos que un cortapichas, decimos con sencillez, que Madrid es el pueblo más grande de la provincia, ¿Quién es más chulo entonces? Perdámonos en las nieblas del tiempo… Alfonso VI, “el bravo” rey a la sazón de Castilla, de León y de Galicia, ordenó a sus fieles batir una pequeña pero aguerrida ciudad musulmana, Madinat Mayrit. Ante sus sólidas murallas formaban ya todas las huestes del rey, todas las órdenes militares y todas las milicias concejiles de los sus reinos, estaban los víveres, las tiendas, los carros, los cientos de hogueras, todo parecía marchar según Alfonso VI (por cierto el rey del Cid) había dispuesto… sin embargo él no parecía satisfecho y una fuerte voz se elevó por cima de todos los campamentos y hasta los moros de dentro la escucharon  ¡¡¿Pero dónde coj…. s están los de Segoviaaaaa?!!
Entre los “¡espera que m’ avío!” y “¡calla coño que ya voy!” los nuestros, llegaban tarde. Comandados por los capitanes Fernán García de la Torre y Día Sanz de Quesada, los segovianos llegaron al fin, reventáos, “ajigolaos” (como decimos aquí), pero llegaron. Se presentaron sus capitanes ante el rey, y debieron preguntar que “do se aposentaban” Alfonso VI visiblemente contrariado por su tardanza les mostró los campamentos en derredor todos llenitos de gentes de guerra, hasta más allá del Manzanares, y les debió de decir algo parecido a esto:
-¡Ahora les van a dar por c..o a guesas mercedes! Y si quieren aposento, tómenlo en Madrid.
Los dos capitanes se dieron media vuelta e informaron a los nuestros. Allí nadie se lo pensó dos veces. A los gritos de ¡¡¡Cómo que en Madrí!!! ¡¡Redios!! ¡¡Me cagüencinmilputas!! Y ¡¡¡Cacho güebrón pa na!!! Asaltaron llenos de ira los muros moros y al amanecer… la ciudad era nuestra.
Con un par enviaron emisarios al rey, diciendo que ya habían tomado el aposento que su majestad les había ofrecido y que si quería, que viniera, pues había sitio sobrado para él.
Esta es la historia obviamente caricaturizada, de la conquista de Madrid por aquellos bravos y esforzados segovianos en cuya memoria traigo aquí este pasaje de la historia.
…Quizá de aquello les venga la chulería nuestros vecinos de Madrid… es broma. Lo que parece ser que sí es real y que les viene de aquella gesta es el apelativo de “gatos” que se les da a los madrileños, pues de tal modo treparon los muros los conquistadores que diríase que lo hacían como gatos.

El nombre de Segovia.
No me atrevería a decir que es la única, pero Segovia es de las poquitas, capitales de provincia que ha tenido el mismo nombre siempre, a lo largo de miles de años. Aquí tenéis la prueba.

Pero lo mejor es que lo veáis en persona. El original de esta moneda está en el museo arqueológico de Madrid cuya vista recomiendo vivamente

“Las catedrales de Segovia”
En las páginas 14 y 15 de mi libro hay un rudimentario plano de cómo pudo ser la Segovia medieval. Si os fijáis bien, en la página 14 frente al alcázar, hay una tosca catedral románica… Esto de “los dos poderes” juntos, el civil o militar y el eclesiástico, no es algo único de Segovia, se daba con mucha frecuencia en la edad media en buena parte de los burgos cristianos y de las medinas árabes. Hoy, cuando se entra por el patio para visitar el alcázar y se contempla la enorme mole de la torre de Juan II enfrente, es difícil imaginar que el lugar que hoy ocupan los jardines y la estatua de Daoiz y Velarde (con sus preciosos faroles de dragones) estuvo ocupado por una catedral y sin embargo así fue. De hecho, es probable que esa enorme torre fuese construida para compensar y sobrepasar los muros y campanarios de la catedral para en caso de asedio y de que la catedral fuese tomada por el enemigo, seguir contando el alcázar con una ventaja en un posible combate… no se equivocaron.
En la guerra de las Comunidades, que se libró en Castilla contra el emperador Carlos I, los imperiales se atrincheraron en la catedral y los comuneros en el alcázar. Ambos edificios resultaron muy dañados, era 1521 y los cañones y mosquetes eran ya algo habitual en los ejércitos. Tras la derrota de los comuneros, la corona decidió demoler lo que quedaba de la catedral en vez de reconstruirla y alejarla del alcázar… por si acaso.
La nueva catedral se plantó en un lugar donde la iglesia tenía muchos terrenos, la antigua judería. Apenas 30 años antes se había empobrecido la nación con la expulsión de los judíos cuyas casas habían ido a parar en gran parte a la iglesia. Por fortuna la nueva catedral era más pequeña que la gran aljama segoviana y aún hoy podemos pasear por sus callejas, disfrutar, deleitarnos y soñar con cómo pudo ser este barrio judío.
Durante 15 días y 15 noches, nuestros antepasados tiraron de azada para cavar los cimientos de la catedral y luego continuaron entusiastas, como en plena edad media, ayudando con su esfuerzo a la construcción de la que se dice última construida en estilo gótico, en pleno renacimiento.
Un “obrón” técnicamente impresionante para la época, fue el transporte piedra a piedra del claustro completo desde la catedral vieja.
Mencionar aquí también dos curiosidades: una, que la catedral contó con su propio mirador que daba a la plaza para el seguimiento de espectáculos como corridas de toros y autos de fe, y otro, que hasta 1614 su torre era la más alta de las Españas, superando los 100 metros. Fue parcialmente derruida por un rayo. Hoy tiene 88 y la superan las de Sevilla Murcia y Toledo.

Primer “cómic” en que aparece el acueducto
            En sus cantigas a Santa María, Alfonso X “el sabio” narra el milagro que aconteció a la judía Esther (como la que aparece en mi novela)  en merced al cual, una judía que “simpatizaba” por el cristianismo, fue castigada por los hebreos y como no podían probarlo, la acusaron de engañar a su esposo. Su castigo, ser despeñada. Este castigo es muy normal en la edad media en los sitios que como Segovia, cuentan con precipicios. Incluso este castigo está muy bien regulado y descrito en el famoso Fuero de Sepúlveda. Prometo hacer una entrada otro día de las cosas curiosas de este Fuero, ahora sigo con lo otro.
La judía Esther fue despeñada en el paraje rocoso que llamamos La Fuencisla, ella se encomendó a Santa María y mientras caía, una paloma frenó su caída y la ayudó  a posarse tranquilamente en el suelo. A partir de ese día abrazó el cristianismo pasando a llamarse María del Salto.
Aquí os dejo una ilustración que viene en las cantigas de Santa María en la que se ven a los judíos scando de la ciudad a la pobre Esther y al fondo se ve el acueducto:

Y esta otra que también relata una historia muy parecida de un niño que jugando se cae y  la virgen le salva. Como podéis contemplar, sobran las palabras.

 Bueno pues dentro de poco caerán (como el niño este de arriba) más entradas, otra de cosas curiosas de Segovia, la prometida sobre el Fuero de Sepúlveda, desde luego otra que me ha pedido Donceldedrada y que en su día será revelada... y otras más que iré preparando, hasta entonces... sed buen@s